PETO.— No ha sido un año fácil para los citricultores, pero continúan trabajando con optimismo esperando que en los meses que vienen las cosas sean mejores.
Carlos Manuel Moo, citricultor de la unidad de riego San Gregorio, informó que en los meses de agosto, septiembre y parte de octubre del año pasado batallaron por la presencia de chinches conocidas como kisay.
“Las naranjas se veían bonitas, pero cuando las cortas te das cuenta que están dañadas. De hecho, estos insectos nos dañaron el 30% de la producción.
“Además los pájaros también nos dañaron entre un 30 y 40% de los frutos, pues perforaban las mandarinas y las naranjas dulces.
“Eso significa que solo logramos alrededor de un 30% de producción y con eso vemos la manera de salir adelante. En mi caso, lo que cosechamos mi hijo lo usa para hacer jugos naturales que vende posteriormente.
“A pesar de las afectaciones, seguimos trabajando y sembrando más injertos para renovar las plantas ya antiguas, para rejuvenecer el cultivo”, explicó.
Señaló que actualmente la naranja dulce se vende de 100 a 120 pesos la caja, y el limón, entre 250 y 300 pesos.
“Está bueno el precio y debe de mejorar más, esos precios están así porque no abunda la naranja dulce, pues muchas personas optaron por dedicarse solo al limón”, indicó.
Carlos Manuel considera que los precios en los que oscilan sus productos en el mercado son buenos porque permite que recuperen su inversión en tiempo, fertilización y riego.
Finalmente señaló que a pesar de las dificultades que muchas veces se atraviesa, continúan trabajando y haciendo lo que les gusta hacer.— Miguel Moo Góngora


