El prebístero Óscar Cetina Vega flanqueado por religiosas después de oficiar una celebración eucarística
El prebístero Óscar Cetina Vega flanqueado por religiosas después de oficiar una celebración eucarística

PROGRESO.— Otro reto pastoral para el presbítero Óscar Cetina Vega es que hay tantos niños no bautizados, “cada vez vemos más gente, adolescentes y jóvenes que no están bautizados. Hay muchas razones, es su estilo de vida, no están en contra de Dios, rezan y asisten a misa, pero no están bautizados, les hace falta crecer en la vida sacramental”.

En la primera parte de la entrevista publicada ayer, rememoró que asumió la responsabilidad de la parroquia de la Purísima Concepción y San José desde el 19 de febrero de 2019, quien ha enfrentado diversos retos.

En esta última parte de la charla que sostuvo con el Diario, manifiesta que “hay también muchas parejas que quieren mucho a su familia, pero no se casan. Deben tomar en cuenta que el estilo de vida del Señor es tener una vida sacramentada para que sean auxiliados”.

“Hay adultos al borde de la muerte que no están bautizados, se les anima para ser bautizados, pero lo rechazan, dicen que prefieren estar así, solo que no pueden recibir otros sacramentos como la comunión y unción de enfermos”.

Realidad de colonias

Mencionó que los centros pastorales son una herramienta que le ha favorecido para conocer la realidad de las colonias, porque hay agentes pastorales, coordinadores, mensajeros y de caridad que hacen una iglesia viva.

“Acá en Progreso, veo que la gente es muy respetuosa con el sacerdote. Si se le dice en buen plan colabora, uno recibe los frutos de los que me han precedido, de los sacerdotes que han trabajado, que han dejado su marca, su huella, lo que favorece al ministerio”.

¿Qué problemas sociales ha percibido en Progreso?

“En algunos, muy puntuales, la desintegración familiar que se debe a la lejanía que tienen de Dios”.

“Otra cosa, hay mucha gente enferma en su casa y postrada. Me da la sensación a nivel de iglesia y de autoridad que hay que atender. El vicario los visita y les lleva la comunión.

“Otro segmento, son las drogas y mucho alcoholismo, que debilitan la economía familiar”.

“He platicado con varios empresarios que están preocupados por esos casos, preguntan qué hacer para que haya un buen ambiente de trabajo, sobre todo del sector pesquero que recibe un ‘tanganazo’ de dinero (pescadores), luego no sale y pide dinero a otro. La gran mayoría responde a su compromiso, pero hay consumo de drogas y bebidas alcohólicas por la facilidad para encontrarlos”.

Tierra de nadie

Indica que en las colonias de la periferia de la Ciénega parece tierra de nadie, donde se han implementado misiones parroquiales con la hermana Laizama, quien es misionera. De tres días a una semana visita las familias, da lectura a la palabra, acerca la iglesia a esas familias alejadas, pues somos discípulos misioneros.

Hay ministerios de años, de gente adulta como los que están en el comedor parroquial.

Agrega que disfruta mucho las misas, “no le digo al vicario, celebra misa por deposiciones. Progreso está bendecido con tres instituciones de la vida consagrada, en educación, albergue de ancianos y las que atienden el comedor parroquial”.

De las tres parroquias del municipio, el padre Cetina Vega es el único que ha permanecido en los últimos seis años como párroco.

En ese mismo lapso, en Chicxulub ya hubo cuatro párrocos y tres titulares en Chelem.

En las tareas pastorales de la Purísima Concepción y San José, se apoya con el vicario, el presbítero Cristian Cáceres Solís, y del diácono permanente, Melquiades Chan Díaz.