TIZIMÍN.— Luego de la fuerte molestia ciudadana por los olores fétidos y el derrame de aguas contaminadas provenientes del Rastro Tipo Inspección Federal (TIF), el personal de la planta sacrificadora comenzó a aplicar medidas de control ayer sábado para mitigar el foco de infección, que afectó directamente a la colonia Nueva Esperanza.
Un día antes, los vecinos de la zona alzaron la voz, tanto en redes sociales como ante las autoridades, pues reportaron un “río de sangre” que se filtraba proveniente de los terrenos del rastro, ubicado frente a la colonia citada, que generaba un intenso hedor.
Según los afectados, el líquido putrefacto, producto del sacrificio de animales bovinos, llegó incluso hasta las puertas de algunas viviendas, lo que provocó malestar y que los colonos solicitaron la intervención de la Policía Municipal.
En respuesta a las denuncias, los trabajadores del rastro fueron vistos arrojando bultos de cal sobre el cauce contaminado, con el propósito de neutralizar el olor y frenar el avance del agua contaminada.
La medida, aunque emergente, logró reducir la intensidad de la peste, según comentaron los habitantes, quienes notaron una mejoría en las primeras horas de ayer.
“Hoy al menos se puede respirar, pero ayer (viernes) fue insoportable, el olor parecía venirse de todos lados”, comentó una vecina de la calle principal de Nueva Esperanza.
Desde temprano, los pobladores también se percataron de la presencia de maquinaria pesada dentro del rastro, lo que les hizo suponer que se perfora una nueva fosa para canalizar correctamente los desechos y evitar futuras filtraciones hacia la vía pública.
Pese a las medidas, los vecinos esperan que se garantice una solución, ya que consideraron que lo ocurrido representa un grave riesgo a la salud pública, sobre todo ante la cercanía de la temporada de lluvias.
