TIZIMÍN.— A más de tres décadas del inicio de la campaña nacional contra la brucelosis y la tuberculosis bovina, el Rastro Tipo Inspección Federal (TIF) de continúa desarrollando un papel clave en la vigilancia sanitaria y en el seguimiento de animales con sospechas de estas enfermedades, especialmente en un contexto donde algunos ranchos del oriente yucateco permanecen bajo cuarentena sanitaria.
Apenas la semana pasada salió a relucir que la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC) detectó casos de ganado con sospecha de tuberculosis, ante ello directivos y operadores del Rastro TIF, encabezados por José Braga Loret de Mola, presidente de Agroindustrias del Oriente de Yucatán, ofrecieron una entrevista y recorrido a su planta reconociendo que efectivamente ingresan animales de ranchos cuarentenados que están en fase de erradicación de tuberculosis.
Sin embargo aclaran que estos se procesan bajo un protocolo estricto y separado del resto, cumpliendo con las normas del Comité Estatal de Sanidad Animal.
“La obligación del rastro es brindar el servicio de matanza, incluso si el rancho está en cuarentena, siempre que se sigan los lineamientos sanitarios, por eso, los animales sospechosos se procesan al final del día, se aíslan, se toman muestras y se les da seguimiento”, explica la médico veterinaria Fabiola Capistrán Barahona responsable de la ARIC.
La profesional precisa que en 2024 se tomaron 78 muestras por sospechas, todas con resultados negativos, mientras que en lo que va de 2025 se han analizado 44 animales también sin casos positivos.
Para entender mejor el proceso de matanza y sanidad explica que el 100% de los animales que ingresan son inspeccionados, se revisan los aretes, la documentación sanitaria y durante la matanza se examinan linfonodos tanto de la cabeza del animal hígado y pulmones, para detectar cualquier signo de tuberculosis, si hay sospecha, el canal se refrigera por separado mientras se espera el resultado del laboratorio.
Rastro, seguro para el consumo
Según los directivos de la ARIC, el rastro es el único en su tipo en el estado y además de garantizar la inocuidad de la carne, cumple una función como regulador de precios en la región.
Indicaron que de acuerdo con cifras, en 2024 se beneficiaron 30,939 animales y de enero a junio de 2025 ya suman 17,446.
Actualmente se procesan en promedio 2,907 animales al mes y según los directivos, el aumento reciente no se debe a la crisis por el gusano barrenador por el cierre de ganado en pie en Estados Unidos, sino al cierre de un rastro en Cancún.
Además de la vigilancia nacional, el rastro está sujeto a auditorías periódicas por parte de organismos internacionales como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), de hecho indicaron que esta misma semana, el equipo recibió una preauditoría de ese organismo y se espera una visita oficial en diciembre.
En cuanto al problema de los aretes ganaderos, los directivos reconocen que existen irregularidades, aunque no necesariamente por manipulación dolosa.
“Hemos detectado errores como que el animal es macho y el arete lo identifica como hembra, estos casos se reportan al Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (Siiniga), pero generan retrasos e incluso suspensiones temporales de la matanza, lo que impacta económicamente a la planta” expresa José Braga.
Por último, la doctora Capistrán Barahona explica que como establecimiento TIF cumplen los estándares, desde que la res ingresa, se cuida cada paso del proceso bajo estrictas normas sanitarias y de bienestar animal.
De hecho el canal permanece refrigerado entre 18 y 24 horas antes de su distribución, con un sello que garantiza su inocuidad, que es el sello TIF.
Según los directivos la meta es que algún día Yucatán sea declarado zona libre de tuberculosis, pero mientras hay una campaña activa.
También se refirieron a la problemática de aretes, tema en el que los líderes ganaderos deberían tomar cartas y resolverlo para frenar el trafico que al menos en la ARIC tratan de cuidar.
Incluso lamentan que en la planta tengan que hacer un filtro para revisar documentación y aretes de animales cuando se supone que antes que acudan a rastro ya cuentan con un certificado zoosanitario que tuvo que ser avalado por un médico veterinario que autoriza el Senasica.
Debido a que es un rastro TIF tienen que volver a revisar y si hay alguna anomalía para la matanza y eso significa pérdidas económicas para la planta pues no puede continuar el proceso hasta que se resuelva.
Los directivos indican que los animales llegan con su certificado y si hubo o no irregularidades antes no lo saben, porque ya tiene documentación. Sin embargo se revisa y es ahí cuando detectan problemas y con ello paran operaciones hasta que cotejen documentación.
