Embarcaciones de La Caleta, de Progreso, que buscan ordenar
Embarcaciones de La Caleta, de Progreso, que buscan ordenar

PROGRESO.— Este año entró en vigor un ordenamiento entre embarcaciones del atracadero conocido como La Caleta, que implica, entre otras cosas, tener un control o censo para saber cuántas embarcaciones se resguardan en ese espacio.

De acuerdo con estimaciones, en esa zona hay unas 400 embarcaciones menores, entre lanchas y pequeños barcos que zarpan por varios días para faenas de pesca.

Sin embargo, hasta ahora solo se ha censado el 80 por ciento; del resto se desconoce quiénes son sus propietarios y si cuentan con los permisos de pesca correspondientes.

Ante esta situación, y para concluir el censo conforme al nuevo reglamento de La Caleta, las autoridades municipales, a través de la Dirección de Pesca, han estado publicando en redes sociales los datos de las embarcaciones que aún no han sido registradas.

Según el reglamento, cada una será anunciada hasta tres veces; al término de este plazo se procederá al retiro de la nave para dar oportunidad a que otro pescador pueda ocupar el espacio.

Durante un recorrido por La Caleta se pudo conocer, a través de diversos pescadores, que hay embarcaciones que llevan mucho tiempo prácticamente abandonadas. Uno de los entrevistados, hay varias embarcaciones en mal estado abandonadas. A su juicio, esto ocurre porque muchos pescadores no saben administrar bien sus ingresos.

“Esa que ves ahí —dijo señalando una embarcación— en el peine número 3, esa que tiene los alijos encima, hace como cuatro años que su dueño la dejó ahí. No ha vuelto a navegar. Lo que pasó es que se fregó el motor y ya no se lo reparó. Luego se dedicó a otras cosas y dejó su lancha. Sé que hasta la estaba vendiendo, pero no sé qué pasó. Lo peor es que ese pescador tiene permisos, comentó el señor L.F.U.C.

“Otro problema es que apenas reciben el dinero y enseguida lo gastan en alcohol o drogas. Por eso no les dura nada. Cuando vienen los tiempos difíciles no tienen nada ahorrado. Así que no pueden reparar ni sus motores ni sus barcos, porque ya no tienen dinero, añadió.