María Rosario Tun Valle es una de las únicas dos parteras que siguen activas en el municipio de Tizimín
María Rosario Tun Valle es una de las únicas dos parteras que siguen activas en el municipio de Tizimín

TIZIMÍN.— Aunque cada vez menos mujeres ejercen el oficio de partera, en la localidad aún se mantiene viva la tradición gracias a la experiencia y dedicación de las únicas dos comadronas que permanecen activas.

Una de ellas es María Rosario Tun Valle, quien tiene 67 años de edad y asegura haber recibido a más de mil bebés tanto de Tizimín como de comunidades cercanas, entre ellas Sucopo, La Sierra, Colonia Yucatán e incluso de Panabá y varios puertos del oriente.

Vecina de la colonia Santa Rita, aprendió el oficio de su suegra, Juana Dzul Canul, quien la atendió hasta sus propios partos.

“En el parto de mis cuñadas empecé a ayudarla y aprender, desde entonces no he dejado de atender a embarazadas, este diciembre cumplo 29 años como partera”, expresa.

La comadrona tiene un pequeño cuarto acondicionado para sus partos. Ahí hay un altar con sus imágenes religiosas, en las paredes varios reconocimientos, sillas de espera, un escritorio, un mueble donde están sus aceites y lo más importante: la cama donde atiende los partos.

Virgen de Santa Librada

La señora Rosario atiende de dos a seis partos al mes, siempre acompañada de su fe porque entre sus santos se encuentra la Virgen de Santa Librada.

“Es la virgen de las embarazaditas, antes del parto les dedico una oración”.

Mientras en el centro de salud les entregan las hojas de “nacido vivo”, ella lleva su propio registro con hojas membretadas del sector salud, donde incluso plasma la huella del recién nacido.

Nunca ha perdido a un bebé en sus manos, asegura. “Las muchachas se van con su criatura en brazos, me ha tocado atender partos normales de jovencitas de 14 y 15 años, también casos complicados como bebés que vienen sentados o con el cordón enredado”.

“Cuando es algo más delicado, como presión alta en la madre, mejor las mando al hospital porque lo más importante es que salgan bien la madre y la criatura”.

La confianza que le tiene la gente tradicional la ha llevado a atender hasta dos partos al mismo tiempo, sin que se presenten complicaciones.

Según recuerda, en una ocasión llegaron dos parturientas, cada una en cuartos diferentes. Comenzó a intervenir a la que llegó primero y con minutos de diferencia atendió a la otra paciente.

La señora Rosario recurre a conocimientos tradicionales tal y como le enseñó su suegra, como preparados naturales para ayudar en la dilatación o la expulsión de la placenta.

“Gracias a Dios nunca he tenido problemas con los médicos ni las enfermeras, al contrario, siempre me he llevado bien con ellos”, dice.

Madre de cinco hijos, abuela de 18 nietos y bisabuela de 14, María Rosario cuenta que todos han nacido en sus propias manos.

Actualmente continúa enseñando a su nuera, pues reconoce que cada vez hay menos interés de las nuevas generaciones en convertirse en parteras.

“Ya casi no hay comadronas, nadie quiere aprender, pero le estoy pasando mis conocimientos a mi nuera y veo que sí le gusta”.

Aunque en sus inicios cobraba apenas $150 o 200, hoy el precio de un parto puede llegar hasta los $4,500 dependiendo de la situación económica de la familia.

“Cuando veo que es un caso complicado y requiere más cuidados, puedo cobrar hasta $6,000, pero si la familia no tiene recursos también bajo el precio, nunca les niego el servicio”, expresa.

Además de partos, realiza sobadas tradicionales, otro ingreso que mantiene viva su labor. Usa aceites de almendra y de coco y asegura que muchas mujeres aún buscan estas prácticas por costumbre y confianza.

Muy orgullosa e incluso se toma el tiempo para recordar cada anécdota, muestra los reconocimientos que ha recibido en distintos cursos y talleres, el más reciente lo recibió hace siete meses en la Posada AME (Atención a la Mujer Embarazada), donde compartió su testimonio e invitó a más mujeres a interesarse en esta labor.

“Este trabajo me permitió sacar adelante a mis hijos y mantener a mi familia. Tengo muchos ahijados en todo Tizimín y las comunidades, algunos que ya se casaron y hasta me han buscado para atenderles a sus propios hijos”, afirma.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.