Con el objetivo de reducir residuos y promover prácticas ambientales responsables, los ayuntamientos de Ucú y Progreso pusieron en marcha campañas de recolección de pinos naturales utilizados durante la temporada navideña, los cuales tendrán un segundo aprovechamiento con fines ecológicos y sanitarios.

En el caso de Ucú, la recepción de arbolitos se realiza en el parque principal del municipio, donde los ejemplares entregados por la ciudadanía son triturados para su transformación en composta o abono orgánico.

Este proceso no solo evita que los pinos terminen en tiraderos a cielo abierto o sean quemados, prácticas que generan contaminación, sino que fomenta la economía circular y el cuidado del entorno. Como incentivo, a las personas participantes se les entregó un árbol nativo para sembrar en sus hogares.

La recolección inició ayer y continúa hoy en esta comunidad.

Por su parte, el Ayuntamiento de Progreso mantiene activa una campaña similar del 5 al 15 de enero, con puntos de acopio en distintas colonias del puerto. Los pinos recolectados también recibirán un manejo adecuado, con el propósito de disminuir el volumen de residuos sólidos urbanos generados tras las fiestas decembrinas.

Especialistas en medio ambiente señalan que los pinos naturales pueden tener diversos usos una vez concluida la Navidad.

Además de convertirse en composta, el material triturado puede emplearse como acolchado o “mulch” para jardines y áreas verdes, lo que ayuda a conservar la humedad del suelo, reducir la erosión y limitar el crecimiento de maleza. Asimismo, la madera puede servir como cobertura para senderos naturales o áreas recreativas.

Otro uso poco conocido es su aprovechamiento como refugio para fauna menor en zonas rurales o como barreras naturales contra el viento en espacios abiertos. En algunos municipios del país, incluso se utilizan los pinos reciclados para reforzar dunas costeras, ya que sus ramas ayudan a retener arena y proteger ecosistemas frágiles.

Desde el punto de vista sanitario, las autoridades recomiendan no abandonar los arbolitos en la vía pública ni en predios baldíos, ya que con el tiempo pueden convertirse en focos de plagas, albergar insectos o representar un riesgo de incendio en la temporada de sequía.

Por ello, las campañas de recolección controlada contribuyen también a la prevención de problemas de salud ambiental.

Ambas iniciativas reflejan una tendencia creciente en Yucatán por impulsar acciones comunitarias que combinen educación ambiental, manejo responsable de residuos y participación ciudadana.

Al dar un nuevo uso a los pinos naturales, los municipios no solo reducen el impacto ambiental de las celebraciones decembrinas, sino que fortalecen una cultura de corresponsabilidad en el cuidado del entorno.— Hipólito Pacheco Perera

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