PROGRESO. – Poco más de 1,000 jóvenes, niños y adultos, participaron el viernes por la noche en la Marcha del Silencio solo de varones, una tradición de Viernes Santo.

La Marcha del Silencio de Varones, instituida en esta ciudad en 1996, es al parecer única en todo Yucatán, en las demás comunidades la caminata es mixta, hombres y mujeres marcha en silencio el Viernes Santo por la noche.

En esta ciudad, las mujeres asistieron al Rosario de Pésame en la iglesia parroquial de la Purísima Concepción y San José.

A las 6:45 de la tarde del viernes, en las puertas de las capillas de San José, calle 54 entre 29 y 31, y de Guadalupe, esquina de la 98 con 31, los varones comenzaron a reunirse.

Participaron pescadores, meseros, profesores, trabajadores portuarios, municipales y estatales, deportistas, entre otros, e incluso el alcalde Erik Rihani González, como un feligrés más.

Marcha del Silencio de Varones cumple 30 años en Progreso

Esta tradición cumplió 30 años, en una marcha en la que solo caminan los hombres y después escuchan el mensaje dirigido para ellos.

En silencio los varones marcharon sobre la calle 31, la de San José lo encabezó el párroco Pedro Echeverría López, vestido de negro, y el diácono permanente Melquiades Chan Díaz. De Guadalupe, al frente estaba el padre vicario Javier Léon Pino.

Tanto párroco como vicario participaban por vez primera en la Marcha del Silencio solo de varones, cada columna fue de poco de más de 500 niños, jóvenes y adultos.

En completo y respetuoso silencio llegaron al campo Hidalgo donde fue la concentración masculina.

Primero escucharon el mensaje del padre Pedro, quien expresó:

Por miedo, en el momento de la prueba, a Jesús lo abandonaron las personas que lo siguieron y formaron parte de su grupo durante tres años, pero surgieron dos hombres Nicodemo y José de Arimatea que lo apoyaron en los momentos difíciles”.

La reflexión del cursillista Francisco Quintal Casanova, llega a todos los varones reunidos en el campo Hidalgo, “hombre no es aquel que tiene muchas mujeres y es millonario, hombre es el que está dispuesto a morir por El, por Jesús”.

Francisco Quintal, vecino de Umán, fue orador invitado de la parroquia de la Purísima Concepción y San José para dirigir el mensaje de reflexión a los varones.

También es tradición desde hace tres décadas que la reflexión de Viernes Santo, el mensaje para los hombres, sea de un invitado y no por el párroco a quien se le ve todos los días.

La gloria es para el Señor Jesús, no nos abandona, toca la puerta muchas veces y nos habla, nos dice Hijo me sigues clavando, siempre está con nosotros“, agrega Francisco Quintall.

Hermanos tengamos el corazón dispuesto a amar a nuestra familia, amar nuestra casa, amar a nuestros hijos, porque no hay dinero, trabajo ni nada tan importante como lo que tenemos en nuestras casas que es la familia”.

Luego de la reflexión, a las 8 de la noche se realizó la procesión del Santo Sepulcro, desde el campo Hidalgo, en silencio los varones turnándose lo cargaron y lo llevaron hasta la calle 31 con 80, donde esperaba la imagen de la Dolorosa que cargaron las mujeres luego del rosario de Pésame.

La procesión dio la vuelta al parque principal, pasó frente al palacio municipal y concluyó en la iglesia parroquial donde después se procedió a la adoración de Jesús.

Elementos de la Unidad Municipal de Protección Civil y Policía Municipal colaboraron en la seguridad de los feligreses.

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