En cincuenta años, Yucatán pasó de un auto por cada veinte habitantes a una alarmante proporción de 1.6 personas por vehículo. La imagen es de un embotellamiento en Mérida
En cincuenta años, Yucatán pasó de un auto por cada veinte habitantes a una alarmante proporción de 1.6 personas por vehículo. La imagen es de un embotellamiento en Mérida

Hace 50 años Yucatán tenía un auto por cada 20 habitantes, pero hoy solo la zona conurbada de Mérida tiene una proporción crítica de 1.6 personas por vehículo.

Esto significa que de la quietud de hace medio siglo Yucatán pasó a la saturación vial, pues el parque motorizado creció cuatro veces más rápido que la población. Y por consiguiente, los problemas viales, accidentes de tránsito, deterioro de calles, contaminación de ruido y ambiental, estrés urbano, déficit de estacionamientos, afectación a la productividad laboral por pérdida de tiempo es más intenso, más caótico, y con infraestructura totalmente rebasada.

Arriba, un mototaxi que brinda servicios en el oriente meridano. Foto de Carlos de la Cruz Montes de Oca

En la década de 1970 Yucatán se caracterizaba por su tranquilidad vial, su parque vehicular estaba estimado en 83,000 unidades motorizadas, concentradas mayormente en la capital yucateca.

En esa época predominaba el uso de la bicicleta, los autobuses de madera y las tradicionales calesas como medio de transporte diario. Sin embargo, en este año la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) reporta un padrón vehicular consolidado que supera el millón de unidades motorizadas con impresionante boom en todos los tipos.

Registro del parque vehicular

El Diario publicó en su segmento retrospectivo “La Semana hace 50 años” un informe de la Sección de Estadística del Departamento de Tránsito de la Dirección General de Seguridad Pública y Tránsito sobre el parque vehicular de aquella época, que mayoritariamente circulaba en Mérida.

En ese entonces habían registrados 83,541 vehículos: 23,021 eran automóviles particulares, 6,054 camiones de carga, 6,741 bicicletas, 547 taxis, 292 autobuses urbanos, 111 carros de mano, 90 carruajes, 44 transportes escolares y 98 remolques.

Una de las calesas turísticas. Hace medio siglo los carruajes aún eran un medio popular para desplazarse en el Centro. Foto de Valerio Caamal Balam

Según la SSP en este año hay registrados 685,000 automóviles particulares, siendo el segmento de mayor volumen y saturación vial; hay 315,000 motocicletas, un tipo de transporte con un crecimiento porcentual explosivo; y 170,000 camiones de carga del tipo camionetas ligeras, camiones medianos y pesados.

Hay 1,100 autobuses urbanos, incluidos el sistema Va y Ven; 3,200 taxis con concesiones oficiales, sin contar con las plataformas digitales; y 26,500 remolques para actividades comerciales, de carga y agrícolas.

También se tienen 450 transportes escolares, 35,000 mototaxis dispersos en los municipios; 80,000 bicicletas en circulación activa aunque no forman parte del padrón de placas, y 75 calesas dedicadas exclusivamente a paseos turísticos, principalmente en Mérida e Izamal.

Motos

El auge de motos y bicicletas ha traído retos para regular sus zonas de tránsito. Foto de Carlos de la Cruz

La inteligencia artificial dice que Yucatán tiene un “boom” de motocicletas. Hace cinco décadas, la motocicleta era un artículo de nicho o recreativo, pero hoy día es un vehículo de trabajo indispensable y de traslado principal para miles de familias yucatecas debido a su bajo costo y su facilidad de financiamiento.

El transporte público evolucionó porque de aquellas viejas unidades tipo “autobús de trompa” o camionetas rurales han dado paso a vehículos modernos con tecnología sustentable.

Los mototaxis cubren hoy la demanda que antes resolvían los triciclos de carga o las largas caminatas en los pueblos del interior del estado.

Calesas

Las tradicionales calesas tiradas por caballos pasaron de ser un transporte de ruta cotidiana a mediados del siglo pasado, a una estampa meramente folclórica y regulada para el turismo del Centro Histórico, conviviendo incluso con versiones eléctricas implementadas recientemente, pero éstas no han funcionado ni gozan de la aceptación del turismo.

Mérida también resiente el colapso vial por el exceso de vehículos, lo que genera pérdida de tiempo en los traslados.

Este caos se nota más con la saturación del Anillo Periférico “Manuel Berzunza”. Originalmente, la arteria fue diseñada como una vía rápida de evacuación, pero hoy funciona como una avenida urbana saturada a casi cualquier hora del día.

“Cuello de botella”

Las calles del Centro Histórico, diseñadas en la época colonial para carruajes, no se dan abasto para el flujo de autobuses, camionetas de pasaje y autos particulares, generando “cuellos de botella” severos.

Esta saturación impacta los traslados cotidianos de la gente, por lo que es notable la pérdida de horas hombre en el sector productivo, lo que reduce la calidad de vida y productividad. Hace una década tomaba 15 minutos un viaje de un punto a otro, pero hoy superan los 45 o 60 minutos.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.