(Artículo publicado el 3 de marzo de 2000)
Por Eugenio RIVAS ALONSO
En calidad de invitado, asistí el otro domingo en el Polifórum a la convención panista para elegir al candidato a senador.
Nos sentamos cerca de otra invitada que si no es Blanca Estrada Mora, la dirigente de los colonos, es su doble.
Me impresionó el aplauso largo y alegre cuando anunciaron el nombre de Patricio Patrón Laviada como precandidato. Un aplauso espontáneo que le dio la vuelta a las gradas. Se ve que lo conocen y lo estiman en los municipios del interior, no sólo en Mérida.
Los aplausos se triplicaron cuando se proclamó que Patricio había ganado de calle la candidatura a senador. Estábamos algo cerca de Ana Rosa Payán Cervera. Me extrañó que no aplaudiera a Patricio. Alguien que sabe de las cosas del partido me dijo que la señorita Payán está en un grupo distinto al del joven Patrón Laviada y que la ex alcaldesa meridana había votado por el adversario de Patricio, el señor Claudio Coello, regidor del Ayuntamiento de Mérida.
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Otras cosas del PAN me han extrañado. Entiendo que en la visita de Vicente Fox se pusiera cerca del candidato presidencial a la señora Silvia López Escoffié, la regidora del Ayuntamiento de Mérida que es candidata a diputada federal, y que la hicieran hablar en el desayuno de la Cámara de Comercio. Hay que darla a conocer y la visita de don Vicente era una oportunidad para promover a la señora López.
Lo que me extrañó fue que se relegara a Patrón Laviada. No lo vi cerca de Fox en el mitin de Mejorada, ni en las crónicas del “Diario”, ni en las fotografías de la gira. Viene el candidato presidencial del PAN y no lo ponen junto al panista más popular del Estado. Si Patricio es, como los mismos panistas dicen, el candidato más probable a la gubernatura, lo lógico es que lo pusieran al lado de Fox. La mercadotecnia política aconsejaba que se les viera juntos.
¿Boicot? ¿A quién de los dos? Mi impresión fue que los intereses personales de alguien o de algunos pudieron más que el interés de apoyar a Fox.
Tal vez don Vicente fue el sandwich en esta pugna que está saliendo a la superficie. A veces no se le vio muy a gusto. Una de esa veces fue cuando habló la señora López Escoffié. No le agradó al candidato el final del discurso de la señora. Lo apoyamos, dijo, por esto, por aquello y lo de más allá, y además “porque es muy guapo”. Los que estaban cerca notaron el disgusto de Fox.
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Me ha extrañado también (¿a quién no?) lo que se ha publicado sobre el presidente del Comité Municipal meridano, Miguel Gutiérrez Machado.
Nunca pensé que dentro del PAN se llegaran a ver, y mucho menos a defender, tácticas clientelares y antidemocráticas como las que se están viendo en el Comité Municipal. Un brote de neopriísmo en el corazón del PAN. El olor es a herejía.
Menos podía imaginarme yo, que oí hablar a González Torres, a González Morfín, a Luis H. Alvarez, que en el PAN, en vez de reprender a Gutiérrez Machado y pararle los pies, se le inscribiera como precandidato a una diputación.
Sorprende más saber quiénes acompañaron a Gutiérrez Machado a inscribir su candidatura. El senador Benito Rosel Isaac. Jorge Carlos Rosel Flores, secretario de la presidencia de Xavier Abreu Sierra, primer regidor del Ayuntamiento de Mérida. Manuel Fuentes Alcocer, director de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Mérida. José Pinto Matos, subdirector de la Oficialía Mayor del Ayuntamiento de Mérida.
Miguel Braga Aguilar, regidor de espectáculos y de mercados del Ayuntamiento de Mérida. Oscar Brito Segura, director del Centro de Información Municipal del Ayuntamiento de Mérida. Aldo Díaz Novelo, jefe del Departamento de Comisarías del Ayuntamiento de Mérida. Angel Vargas Solís, secretario particular del alcalde Abreu Sierra. Rosa Ceballos Madera, funcionaria de Bienestar Social del Ayuntamiento de Mérida. Ya no se sabe dónde termina el Ayuntamiento y dónde empieza el Comité.
Gutiérrez Machado fue muchos meses presidente del Comité y director de Gobernación del Ayuntamiento de Mérida. La impresión que tengo es que el hilo del neopriísmo sale del Ayuntamiento, atraviesa al Comité Municipal, sigue por la precandidatura de Gutiérrez Machado y quién sabe hasta dónde más llega, pues ya enredó hasta la señorita Payán Cervera, que viaje expreso, según publicó el “Diario”, hizo a México para defender al presidente del Comité Municipal y a acusar a Jacinto Sosa Novelo.
El hilo es largo. Hilvanaría las candidaturas de Gutiérrez Machado o López Escoffié a la alcaldía de Mérida con el fin de perpetuar a la palomilla en el poder, con el prometido, seguro reparto de puestos.
La cacería del hueso.
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El caso de Sosa Novelo es otro que no deja buena impresión. Se publica que Miguel Gutiérrez lo acusa. Se informa luego que las acusaciones carecen de fundamento, o sea Sosa Novelo no es culpable. Y al cabo se comunica que el Comité Nacional del PAN, después de una visita de la señorita Payán, don Benito y el propio Gutiérrez Machado, castiga a Sosa Novelo y le prohíbe ser candidato.
Toda proporción guardada, el caso de Jacinto Sosa recuerda el del procurador romano que dijo: “No encuentro culpa alguna en este Hombre. Por tanto, voy a mandar que lo azoten”. ¿Qué está pasando en el PAN?* * *Después de leer hoy las declaraciones de Roger Cicero MacKinney en el “Diario” empiezo a entender lo que me extrañaba. Las piezas del rompecabezas van cayendo en su lugar. El diputado Cicero es una voz autorizada. En 30 años de militancia en su partido le ha dado al PAN mucho más que lo que el PAN le ha dado a él. Hubo tiempos de vacas flacas, años de sequía cívica en que don Roger era el PAN.
Son serios los cargos que Cicero MacKinney hace a Rosel Isaac, Ana Rosa Payán y Gutiérrez Machado. Los ponen a la cabeza de un grupo de dirigentes que en beneficio suyo quieren utilizar al PAN, inclusive con su participación o apoyo a prácticas antidemocráticas que proscriben los principios de Acción Nacional. El cisma. Y con el cisma, la venta de indulgencias.
Cicero es más explícito, pero sus acusaciones coinciden con el manifiesto que un grupo de panistas encabezados por Patrón Laviada publicó hace dos domingos para defender los principios del PAN contra un frente de corrupción que avanza en el interior del partido.
Me quedo con la impresión de que se está librando en el PAN una lucha por el mando en Yucatán. Por una parte, un grupo de cismáticos que busca perpetuarse en el poder, poniendo a su servicio al PAN, a su Comité Municipal meridano y al Ayuntamiento de Mérida, y por la otra parte a dirigentes, encabezados por Patricio Patrón, que buscan el poder para servir al PAN y a Yucatán.
Me interesa que muy claro quede el resultado final, decisivo, de esta contienda. Si voto por el PAN, quiero saber si mi voto será trampolín para oportunistas o instrumento de servicio a mi ciudad, mi estado y mi país.
Hay una pieza del rompecabezas que no encaja. Sigo sin entender cómo y por qué Ana Rosa Payán se enredó en el hilo negro.- E.R.A.- Mérida, Yucatán, 2 de marzo de 2000.
