(Primera Columna publicada el 17 de febrero de 2001)

Don César Pompeyo leyó el preámbulo de “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” cuando el reportero, oloroso aún una multitud, llegó a la banca de costumbre.

¿Va usted a escribir la verdadera historia del desacato, don César? -Antes, reportero, hay que escribir la verdadera historia de la marcha del jueves con el mismo espíritu con que Bernal Díaz del Castillo vio y describió la conquista en este libro que terminó de escribir, hace exactamente 421 años, el 17 de febrero de 1580.

El señor Pompeyo abrió el volumen, en una página marcada, y pidió al periodista que leyera, en el “Preámbulo”, los cuatro renglones subrayados.

-“Lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista, yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer a ninguna parte ni a otra”.

-¿Cómo describiría la marcha, don César, sin torcer ni al acato ni al desacato? -Vamos a pensar mejor cómo la describiría don Bernal, que era una autoridad en materia de yucatecos. Recuerda que vino de Cuba en el viaje que descubrió Yucatán.

El reportero comenzó a apuntar.

-Independientemente de su rumbo cívico -describió don Bernal-, la marcha del jueves 15 de febrero en el Paseo de Montejo es el verdadero retrato de la población yucateca del siglo XXI. Uno de los más fieles en 400 años. No hubo estrato, ni capa, ni edad, ni condición, ni lugar que no estuviera representado en ese compendio de la geografía física de la sociedad yucateca que se recortó en la noche meridana al pie del Monumento a la Patria.

-Así vi, llanamente, la marcha -continuó-. Si tu periódico lo hubiera enviado como reportero a reseñarla, don Justo Sierra la hubiera incluido en su “Mosaico”. Eso fue la marcha: un mosaico de la comunidad.

-En ese retrato fidedigno de Yucatán, ¿qué llamó más la atención del señor Díaz del Castillo? -Los jóvenes. La marcha fue una declaración de juventud. Si tu periódico lo hubiera comisionado para reportearla, Rubén Darío hubiera compuesto otro “Canto de vida y esperanza”. La verdadera historia de Yucatán, la historia de Yucatán en el siglo XXI se está escribiendo, se lee ya en los rostros de esos jóvenes -ellos y ellas- que llenaron de entusiasmo y determinación el Paseo de Montejo. Esos alumnos de nuestras escuelas ya son profesores de civismo…

-Por eso los quieren dejar fuera de las elecciones con un padrón electoral que parece escrito en tiempos de don Bernal -interrumpió el reportero.

-No editorialices reportero. Quedamos en que no hablaríamos de los objetivos del desacato ni de los motivos de la marcha.

-Usted lo propuso, don César, yo no me comprometí. Don Bernal, menos.

A ver, si el señor Díaz del Castillo escribiera la verdadera historia de Yucatán a través de las centurias, con el permiso, desde luego, de don José María Valdés Acosta, ¿qué importancia asignaría a los jóvenes de la marcha? -Decisiva. Como tienen ideales, no los pueden controlar. Como no tienen miedo, no se quedan en casa como algunos o muchos de sus padres. No los pueden acarrear porque…

-¿No se lo dije, don César? Hasta don Bernal me da la razón. ¡Por eso los quieren dejar fuera de las elecciones! El señor Pompeyo y el periodista se enfrascaron en un debate sobre los antecedentes y las proyecciones históricas del desacato, incluyendo las proclamas del Partido Antirreeleccionista a principios de siglo. Hablaron del virrey de Croix -“sepan ustedes que han nacido para callar y obedecer”-, de Nachi Cocom… En un momento de la charla, don César regresó al libro y lo abrió en el capítulo III: “Cómo descubrimos la provincia de Yucatán”.

-El uno de marzo -o el 29 de febrero, no sé si 1580 fue bisiesto- se cumplirán 421 años de la expedición que descubrió Yucatán. Bernal Díaz relata que los salieron a recibir los indios, en diez canoas, y que “el más principal de ellos, que era cacique, dijo…” -Fíjese nomás, don César, ¡400 años y todavía seguimos en las mismas! -No hay mal que dure 400 años -hubiera escrito don Bernal- ni marcha que lo permita…

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán