(Artículo publicado el 28 de marzo de 2004)
Por Carlos R. MENÉNDEZ NAVARRETE
Nos ocuparemos de las columnas “Jaque mate” del 27 de febrero próximo pasado y 26 de marzo en curso, de Sergio Sarmiento, ambas sobre el caso Medina Abraham, como se conoce al juicio inconcluso iniciado hace ocho años en tribunales yucatecos contra el ingeniero Armando Medina Millet con motivo de la muerte de su esposa Flora Ileana Abraham Mafud.
“Jaque mate” del 27 de febrero, titulado “Medina Abraham”, revela, por lo menos, una ignorancia que no se corresponde con la imagen de un escritor responsable que procura informarse con suficiencia antes de opinar.
En consideración a su autor, nos abstuvimos de publicarla.
Si el señor Sarmiento aborda otros asuntos con la misma ligereza con que trata el caso Medina Abraham, “Jaque mate” puede ser un medio para desinformar al país. Como no queremos, con pleno conocimiento de causa, contribuir a este despropósito, optamos por suspender temporalmente su publicación y dar un destino útil al espacio que le habíamos asignado.
Su columna de anteayer, 26 de marzo, titulada “Censura en Yucatán”, confirma nuestro razonamiento, pues incurre en afirmaciones y criterios más distantes aún de la realidad. No nos sorprende, porque es ejemplo de una de las dos tendencias de los medios de comunicación de la ciudad de México en el caso Medina Abraham: o guardan silencio o difunden exclusivamente las versiones favorables a los intereses de una de las partes: la familia Abraham Mafud.
Sí nos llaman la atención, en cambio, las alusiones que hace a nuestro periódico. Al refirirse a la decisión de no publicar sus columnas dice: “El Diario de Yucatán ha mantenido desde hace años una campaña en defensa de Medina Millet. Tiene, por supuesto, el derecho de asumir una posición editorial en éste o cualquier otro tema, pero es incorrecto que censure cualquier expresión que no se atenga a ella. El Diario de Yucatán ha publicado millas de artículos sobre el proceso en nueve años, pero ni uno solo refleja un punto de vista distinto”…
“Hace unos días recibí un correo electrónico de Armando Medina Millet pidiendo la oportunidad de explicarme personalmente su caso. Yo he aceptado hablar con él, aunque esto me obliga a oír también a la familia Abraham. Escuchar con ánimo abierto las dos partes en un conflicto es obligación de cualquier periodista. Lo curioso es que la oportunidad que Medina Millet me pide, la de escuchar el otro punto de vista, no la otorga a sus lectores el Diario de Yucatán, que lo defiende con el apoyo del gobernador”.
En las páginas editoriales rendimos sobrado testimonio de que no censuramos expresiones por ser distintas a las nuestras. En el caso de “Jaque mate” no hemos querido ser, a sabiendas, un conducto para repetir falsedades que, nos consta, son conocidas y están comprobadas en Yucatán, como puede verificar el lector en esta misma página, en la transcripción que hacemos del texto íntegro de ambas columnas del señor Sarmiento.
En reseñas, reportajes y artículos que están disponibles, clasificados, en nuestro sitio de Internet ( http://medinaabraham.yucatan.com.mx ), Diario de Yucatán ha difundido con minuciosidad y justeza tanto los argumentos y pruebas esgrimidos por los representantes legales de las familias Abraham Mafud y Medina Millet como las resoluciones de los jueces. Exigida por la ética, imprescindible para poder comparar, opinar y convencer, nuestra cobertura del juicio ha proporcionado, sobre todos los puntos de vista contendientes, la información puntual indispensable para que un periódico y sus lectores puedan llegar a una conclusión legítima.
En esta inteligencia, a solicitud de los periódicos de la Asociación de Editores de los Estados, confeccionamos una doble página que describe los antecedentes familiares del caso, los argumentos de ambas partes y los pormenores del juicio. Que sean nuestros colegas de la AEE quienes dictaminan sobre la imparcialidad y el profesionalismo de nuestro trabajo.
La oportunidad que Medina Millet pide al señor Sarmiento, para enterarlo del otro punto de vista, Diario de Yucatán se la ha dado con creces a sus lectores. No se puede decir lo mismo de “Jacque mate”: salta a la vista en las dos columnas en comentario que su autor ha escuchado ya con ánimo abierto a los Abraham Mafud, oa un entendido portavoz de la familia, pero no ha prestado la misma atención a la parte contraria: está claro también que sus criterios y opiniones no toman en cuenta fundamentales alegatos de la defensa.
Con el apoyo, la indiferencia o la oposición hostil del gobernante en turno, Diario de Yucatán, congruente con la trayectoria que sigue desde su fundación en 1925, ha defendido en todo terreno y ocasión, incluyendo el caso Medina Abraham, los derechos humanos -incorporados en 1948 a la Carta de las Naciones Unidas- y las garantías individuales consagradas en la constitución, derechos y garantías que no son exclusivos de una persona, sino propiedad y patrimonio de Sergio Sarmiento, sus familiares, sus amistades y con ellos de todos los mexicanos.
Esta defensa nos instala en la certidumbre de que el caso Medina Abraham ha trascendido los límites judiciales de un litigio entre dos familias para cobrar las dimensiones de una confrontación nacional entre la verdad y la mentira demostradas y certificadas hasta la saciedad. Confrontación que ha llegado al extremo en que la arbitrariedad, sostenida con cinismo hasta el absurdo, se impone al sentido común, visible a simple vista.
Y en el curso también de esta defensa, Diario de Yucatán ha denunciado a la Federación que una mafia de intereses inconfesables, infiltrada en altas esferas gubernativas, políticas, legislativas, judiciales, militares y religiosas, se ha confabulado desde 1995 para impedir el conocimiento de la verdad y la administración de justicia en el caso Medina Abraham.
El lunes 10 de marzo de 2003, en la residencia de Los Pinos, en una reunión a la que asistieron los directores de 16 periódicos de la Asociación de Editores de los Estados, Diario de Yucatán, representado por quien esto escribe, entregó a la Presidencia de la República las publicadas pruebas de las intervenciones delictuosas atribuidas a los generales del Ejército y funcionarios de las Procuradurías Generales de la República, el Distrito Federal y los estados de México y Aguascalientes que han sido. acusados de aliarse a las autoridades judiciales yucatecas en el cumplimiento de una consigna: ocultar que la muerte de la joven Abraham Mafud fue un suicidio y fabricar un expediente espurio que permitiera acusar de homicidio al ingeniero Medina Millet.
Pruebas fehacientes, con nombres y apellidos, que demuestran lo que ignoran los lectores de los periódicos de la capital de la República y las audiencias cautivas de los noticiarios de la televisión: que el caso Medina Abraham es un compendio, un catálogo de los delitos que se pueden cometer en una investigación judicial y un juicio. Un caso que es, por eso mismo, una oportunidad de oro, servida en bandeja de plata, para un funcionario público decente, para un periodista de buena fe que busque el saneamiento de la cosa pública, sobre todo en su vertiente más próxima al ciudadano: la impartición de justicia.
Pruebas que, NUNCA desmentidas hasta hoy, avalan la solicitud que hicimos el lunes 10 de marzo de 2003 al presidente Fox Quesada de una investigación que empezamos a pedir desde 1999, entonces en una excitativa al Congreso de la Unión, y que hemos reiterado en los cuatro años 2000 con informaciones y editoriales donde se señala que el caso Medina Abraham, además de causa principal de conflictos políticos que minan la estabilidad de Yucatán, es luz roja que advierte de una asechanza inquietante para la nación por el poder que tienen y ejercen con impunidad sus protagonistas. “Jaque mate” no debe afectar a los yucatecos, que tienen conocimientos bastantes para no caer en engaños, pero sí puede confundir o desorientar a sus lectores de otras latitudes que desconocen el caso Medina Abraham o sólo están enterados de las versiones que propalan los voceros de la familia Abraham Mafud.
Invitamos por lo tanto a Sergio Sarmiento a que, con el ánimo abierto que ofrece, pida en “Jaque mate” a la Presidencia de la República, a la Secretaría de Gobernación, a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la Procuraduría General de la República, a las Cámaras del Congreso de la Unión ya las directivas nacionales de los partidos políticos que responden a las denuncias del Diario de Yucatán, que las desmientan o en su defecto se sumen a nuestra intención informativa y editorial en el caso Medina. Abraham: asegurar en el ejercicio de los tres Poderes la vigencia de los derechos humanos, el imperio de la verdad, el respeto a la ley y la recta administración de justicia.
Invitamos también a los periódicos que publican “Jaque mate” a satisfacer el derecho que tienen sus lectores a una información cabal sobre un caso en que altas autoridades civiles y militares de la nación, comenzando con el presidente de la República, son acusados por Diario de Yucatán de promover o permitir, también con pleno conocimiento de causa, la venta de la justicia al mejor postor. Una venta que lleva a la sospecha, sospecha que se acerca al convencimiento de que el señor Fox Quesada -no hay que andarse por las ramas- ha contraído desde antes de su triunfo político en 2000, o después, compromisos inconfesables que le impiden cumplir sus promesas electorales de combatir la corrupción. Ya lo dijimos antes, muchas veces, sin que el primer mandatario, nuestro primer servidor, bien enterado como está, responde en defensa de su prestigio personal y el buen nombre de su gobierno. Lo reiteramos ahora que, con su consentimiento, está en vías de consumirse en Yucatán, en la persona del ingeniero Medina Millet, una infamia que deshonra a México.
En cuanto al señor Sarmiento, le enviaremos por Estafeta, con este editorial, una síntesis, publicada por nosotros, de las informaciones y editoriales entregadas a la Presidencia de la República en marzo de 2003 para demostrar la dolosa, decisiva injerencia federal en el caso Medina Abraham.
Le enviaremos, asimismo, una muestra de dos editores publicados por este periódico con motivo de la visita del Presidente a Mérida en diciembre de 2003 para inaugurar la cumbre mundial de las Naciones Unidas contra la corrupción: “Vicente Fox, la ONU y la corrupción en Yucatán: excelente oportunidad” y “Fox, los generales y el caso Medina Abraham: ¿cuánto cuesta la decencia?” Además: nuestro editorial de primera página publicado el 25 de enero de 1999 para comentar los debates históricos en las Cámaras de diputados y senadores sobre este periódico y el caso Medina Abraham: “Tarea que espera en Yucatán al Congreso de la Unión”.
En ese editorial se invita a que representantes de los partidos políticos y de las Cámaras alta y baja vengan a Yucatán (nunca vinieron) a constatar que el caso Medina Abraham “es suma y compendio de los atropellos a la ley y los derechos humanos que las autoridades encargadas de procurar e impartir justicia pueden cometer y seguramente están cometiendo en las 31 entidades federativas de ustedes, señores diputados y senadores, sin que ustedes lo sepan o sin que los delitos se puedan documentar como están documentados en el caso Medina Abraham, porque la voz de los perseguidos y los oprimidos nunca llega a los periódicos ni mucho menos a las cúpulas de los Poderes de la Unión”.
En las postrimerías de marzo de 2004 continúa vigente ese editorial de 1999, con una honrosa excepción: una columna de Miguel Angel Granados Chapa que brilla como estrella solitaria “en un boicot de ocho años en la prensa y la televisión capitalinas a la defensa de Armando Medina Millet ya las noticias sobre su batalla jurídica contra la acusación que lo ha privado de la libertad”.
Así lo dijimos en nuestro editorial del 10 de octubre de 2003, “La otra cara de la luna”, que también enviamos a Sergio Sarmiento, con una copia de la columna del señor Granados, para que haya constancia pública de que “Jaque mate” ha visto frente a frente la otra cara del caso Medina Abraham.- Mérida, Yucatán, 27 de marzo de 2004.
