(Artículo publicado el 8 de junio de 2006)
Por Eugenio RIVAS ALONSO
Segundo debate entre aspirantes a la Presidencia: impresiones y reflexiones, como nos vienen al pensamiento:
1. Ganó México. Los cinco precandidatos saben lo que falta, lo que sobra. Los conocimientos de su contacto directo con el país deben ser invertidos por la nación a plazos más largos que el semestral de la campaña, las encuestas y una elección en julio, para que los intereses que reditúen sean mayores. ¿Qué tal si a los candidatos, por el solo hecho de serlo, les garantizamos un escaño en el senado de la república, excepto, claro, quién sea elegido presidente? Un bono para que sus experiencias no se tiren al basurero de la derrota y puedan rendir frutos al país durante seis años.
2. Las estadísticas fueron durante 70 años, hasta el 2000, la mayor mentira de México. Es un triunfo de transparencia y credibilidad para el gobierno que los candidatos ven hoy las cifras oficiales con tanta fe y confianza: las citaron a diestra y siniestra y les sirvieron como trampolín para numerosas de sus propuestas.
3. Una palabra para calificar cada actuación. Patricia Mercado: espontánea. Roberto Campa: profesional. Roberto Madrazo: experto. Felipe Calderón: certero. Andrés Manuel López Obrador: indefenso.
4. Antes que debate lo que hubo fue una exposición de plataformas políticas que coincidieron en muchas de las causas y soluciones de los problemas. Los cinco caminos conducen a Roma. Con la excepción del candidato panista, que invitaba a la polémica, los tiempos de réplica y contrarréplica sirvieron más bien para ampliar los conceptos expresados 5. Patricia y Campa no retaron a nadie. No fueron convidados de piedra, pero no tiraron ninguna. Madrazo lanzó un desafío a Calderón. Uno nada más. Mostró un libro suyo en que recopila su propuesta de gobierno y aseguró que 23 habían sido copiadas por el panista. Lo dijo como en son de elogio, envolviendo la ironía con guante de seda y el terciopelo de una sonrisa. La contestación fue inmediata y definitiva: Felipe, sonriendo asimismo, mostró otro libro, suyo, con sus propuestas de gobierno, pero ¡publicado un año antes que el de Roberto! ¿Alguna filtración en el PRI? ¿Alguien le dio el soplo a Calderón? Lo cierto es que Madrazo, curado de espanto, no volvió a las andadas.
6. López Obrador, en cambio, no escarmentó: se metió una y otra vez en la boca del lobo, armado con la carabina de Ambrosio. En esta carabina, como se sabe, los tiros salen por la culata. Le disparó a Felipe con la pólvora mojada y los cartuchos quemados del Fobaproa, de las deudas, del cuñado “incómodo”. Andrés Manuel se quedó con la mirada perdida y la boca callada cada vez que Felipe lo ametrallaba con respuestas fundadas, fulminantes: “Miente usted y sabe muy bien que está mintiendo… Vuelve usted a mentir… Explique aquí, ahora, al auditorio, su doble lenguaje: por qué si sabe bien una cosa -mostró otro libro, de Andrés Manuel-, por qué dice otra… Con las mentiras no se ganan las elecciones”. Vimos en el candidato del PRD cierta ingenuidad de novato que no calibra bien al adversario. Sus consejeros le fallaron y corrieron la suerte de Caperucita. Fue la única víctima de la noche.
7. Si el debate es un espejo de lo que serán las elecciones, entre dos estará el juego. Patricia y Campa, en las gradas, y Madrazo, donde está ahora: como bateador emergente, Quizás. Talvez. Si el partido se va a “extra innings”…
8. Una opinión valiosa de López Obrador: la deshonestidad es el principal de los problemas. No la pobreza ni todo lo demás. Por eso Patricia da en el clavo cuando pide que los partidos políticos y los gobernantes dejen de defender a capa y espada a los funcionarios acusados de corrupción. Que colaboran en la investigación de los delitos presuntos, en vez de volcarse a impedirla o estorbarla apenas surge la denuncia. Para nosotros fue la mejor sugerencia de la jornada. De Sonora a Yucatán abundan las evidencias de que los corruptos salen del clóset ilesos y premiados. Si la deshonestidad es la madre de todas las desgracias de México, la impunidad es el padre.
9. Bien atendidos la provincia, el municipio, el campo por todos los candidatos. Madrazo ofreció al Sur una estructura que le permite a sus productos enfrentarse con éxito a la competencia global. Calderón fue el único que mencionó a Yucatán y Campeche. Una vez: al referirse al impulso que daría al corredor turístico de la ruta maya.
10. Cayó una lluvia de ideas. Una tormenta. Si llegamos a ver la mitad o una cuarta parte de lo que oímos, México pone proa a la prosperidad. Felipe propuso que una comisión de académicos y técnicos regule los sueldos de los funcionarios, siempre a la baja, para acabar con los choferes que ganan 70.000 pesos mensuales y eduquen a sus hijos en el extranjero. Para que no haya gobernadores que devenguen sueldos mayores que sus colegas del primer mundo, verbigracia Leonel Cota Montaño, actual presidente del PRD, que se embolsaba 270,000 pesos al mes cuando era gobernador. Madrazo, secundario por el panista, abogó por un Congreso “más chiquito”. Menos diputados, menos dinero para las campañas, menos plata para los partidos.
11. Calderón quiere pedir a Canadá y Estados Unidos, a sus gobiernos e inversionistas, que colaboren con México en la tarea de crear fuentes de trabajo en las tierras de los braceros, para que no se vayan al otro lado. Es apenas una de las medidas planteadas por los cinco para frenar el éxodo de emigrantes.
12. Un solo candidato, una vez nada más, se excedió en los tiempos que le correspondían, López Obrador, y acató de inmediata la advertencia de la coordinadora. Ojalá que nuestra vida política se desenvuelva con la disciplina, el respeto a las reglas, la urbanidad y el despliegue de conocimientos que caracterizaron al “debate”. Ojalá que el civismo que oímos y vimos no sea un disfraz del cinismo. Desde las gradas, Roberto Campa preguntó: si los partidos tradicionales, los que gobiernan y han gobernado, dicen que lo saben hacer muy bien, ¿por qué no lo han hecho? La advertencia es sana. No todo lo que brilla es oro.- Mérida, Yucatán, 7 de junio de 2006.
