(Artículo publicado el 10 de agosto de 2006)
Por Eugenio RIVAS ALONSO
Ofreceremos en estas líneas un análisis de la proclama de 10 puntos que Andrés Manuel López Obrador presentó anteayer al pueblo mexicano para justificar las medidas de “resistencia pacífica” que ha puesto en práctica como medio de presión para que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife) acepte su punto de vista de que la elección de presidente de la república fue fraudulenta y es necesario contar de nuevo todos los votos para conocer el resultado verdadero:
1. Nuestros adversarios han “dejado de lado, de manera hipócrita, la verdadera causa del problema. Se han dedicado únicamente a cuestionar las acciones que llevamos al cabo, pero callan sobre el fondo del asunto”.
Nosotros consideramos que una de las verdaderas causas del problema, no la única, es que los adversarios de López Obrador NO callan sobre el fondo del asunto. Dicen con claridad que la elección no fue fraudulenta, sino legal, y que sí están dispuestos a aceptar el nuevo cómputo de voto por voto si así lo dispone el único organismo facultado por la ley para tomar esa decisión, que es el Trife.
2. “Desde el principio hicimos una propuesta mínima, sencilla y racional, para salir del conflicto… Inclusive, en una carta le plantee al candidato del PAN que, si aceptaba el recuento de todos los votos y él salía triunfador, nosotros íbamos a dejar de convocar a movilizaciones”.
Supongamos que el candidato del PAN acepte el ofrecimiento de López Obrador. Puede sentar un precedente peligroso para la nación que los representantes del Poder Judicial aceptan resolver un conflicto al margen de la ley porque así se lo piden dos personas, por importantes que sean. Mañana todos los partidos políticos, por ejemplo, se pueden poner de acuerdo para solicitar a cualquiera de los tres poderes que en un asunto adopten una resolución que viole la ley o atente contra el interés público. El respeto a la ley es la solución aconsejable. La ley, siempre la misma, es la primera, la mejor ya veces la única defensa del ciudadano. No los hombres, tan propensos a acomodarse a las circunstancias.
Señalemos además que López Obrador representa los intereses del PRD y Felipe Calderón Hinojosa los del PAN. El Trife, los del pueblo: su obligación en este caso es velar por la efectividad del sufragio por los caminos que le marca la ley, no por los que trate de imponerle un candidato.
3. El Tribunal no acepta “la propuesta de transparentar el proceso electoral porque el candidato del PAN no ganó la elección presidencial y ellos lo saben… Lo más lamentable es que quieren imponerlo a como dé lugar”.
López Obrador no explica cómo los magistrados del Tribunal llegaron a saber que el candidato del PAN no ganó. Lo lamentable es que el candidato del PRD afirma que el Tribunal quiera imponer a Calderón Hinojosa “a como dé lugar”. A como dé lugar significa hacer algo con arbitrariedad, sin fundarlo en un razonamiento. El Tribunal diseñó la propuesta perredista en una resolución que abundaba en argumentos jurídicos.
4. “La verdad es que no queremos dañar a nadie, pero nos han obligado a hacer uso de nuestros derechos ciudadanos y llevar a la práctica acciones de resistencia pacífica”.
Nos parece que la verdad es otra. No creemos que la Constitución faculte a un ciudadano a defender sus derechos violando los de terceros inocentes o garantías consagradas en la misma carta magna. López Obrador pretende justificar con derechos que no existen unas medidas de resistencia que no caben en el vocablo de “pacíficas” porque son impuestas por la fuerza, sin consentimiento de las víctimas. Esta es una forma de violencia.
5. “Permitir la imposición significa aceptar que la democracia es una farsa y que unos cuantos van a seguir decidiendo, de acuerdo a sus intereses y conveniencia, el destino de la mayoría de los mexicanos”.
Nosotros vamos más lejos. Permitir la imposición significa aceptar que unos cuantos van a decidir, de acuerdo con sus intereses y conveniencia, el destino de TODOS los mexicanos, no sólo de la mayoría.
Estamos de acuerdo en que permitir una imposición es aceptar que la democracia es una farsa, pero… ¿quiénes son esos “unos cuantos” que nos quieren imponer sus intereses y conveniencias? El uso de este término, “unos cuantos”, parece más apropiado para López Obrador que para sus adversarios.
La realidad es que el número de mexicanos -no panistas- que apoyan la posición del PAN en este conflicto es por lo menos dos veces mayor que los partidarios de la propuesta del candidato del PRD.
6. “En el fondo quieren que aceptemos sin chistar la desigualdad, la pobreza, el desempleo, la migración, los salarios de hambre, el cierre de espacios para los jóvenes en las universidades públicas, la aprobación del IVA en alimentos y medicamentos, la privatización de la seguridad social, de la industria eléctrica y del petróleo… En fin, con la imposición no habrá remedio para los machos de muchos mexicanos”.
No vimos ni oímos durante la campaña electoral que alguno de los candidatos a la presidencia pretendiera que aceptaramos sin chistar que estos problemas queden sin solución. Todos nos plantearon sus puntos de vista y los remedios que proponían. En algunos casos la última palabra no es la del jefe del Ejecutivo, sea quien sea, sino la del Congreso. Alguien dijo en este siglo: “El presidente propone y el Congreso dispone”. Se cumplió.
7. “Por eso me dirijo a ustedes, para explicar nuestras razones… Y si compartes nuestra manera de pensar y de ser, ayúdanos a dejar a salvo la democracia, que para muchos mexicanos es asunto de sobrevivencia”.
En esta declaración de 10 puntos López Obrador se ha cortado un traje a su medida. A la medida de un político que ve la viga en el ojo ajeno, porque acusa a sus adversarios de las faltas que él comete. Un político que acude a la confusión como arma de combate, o de debate, al utilizar una verdad como punto de partida hacia el engaño. Un político que confiere a sus opiniones y puntos de vista el carácter de verdades inapelables. Un político que tiende a imponernos sus intereses y sus conveniencias como ley fundamental del país. Un traje a la medida de un político que con su manera de ser y de pensar pone en peligro la supervivencia de la democracia.- Mérida, Yucatán, 9 de agosto de 2006.
