(Artículo publicado el 25 de noviembre de 2009)

En el rompecabezas de la política yucateca, como en todos, no basta con armar una figura: hay que hallarle su sitio preciso en el conjunto. Es el caso de la posición y el papel que corresponderán a Ulises Carrillo Cabrera en las próximas elecciones de presidente municipal de Mérida.

Nos valdremos de opiniones suyas para buscar una definición verosímil de la misión electoral que se le ha asignado dentro de las maniobras del PRI para la reconquista del poder en 2012.

El miércoles 21 de octubre nos informó que en vista de la copiosa inmigración del interior de la república él considera que es necesaria ya “una nueva identidad de los yucatecos en el siglo XXI”. Necesidad que es “un dilema” —subrayó— en vista de la presión que ejerce sobre Mérida.

Trataremos de precisar la identidad del señor Carrillo y descifrar el dilema que representa:

1. Tiene 35 años de edad, uno menos que la gobernadora. Nació en Chiapas y es licenciado en Ciencias Políticas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México.

2. Su tesis de grado versa sobre el regreso de los comunistas al poder en Europa del centro y el este y el desempeño electoral que tuvieron después los partidos políticos en el lapso 1990-2000.

3. Obtuvo dos maestrías: en Ciencias Políticas, por la Universidad de Essex, y en Política Social Comparada, por la Universidad de Oxford, ambas inglesas.

4. Se le relaciona de algún modo con Ulises Ruiz, gobernador de Oaxaca, alquimista electoral de lujo y estratega de fraudes colosales en Yucatán y otros puntos del país.

3. Es un ejemplo de la inmigración que señala. Después de prestar sus servicios a varios gobernadores priístas, apareció en Yucatán con motivos también electorales: ser el asesor en imagen y mercadotecnia de la campaña de Ivonne Ortega Pacheco por la gubernatura. A él se le atribuyen en parte los méritos de que la candidata bajara un número considerables de kilos a su cuerpo de senadora y le bajara a Quintana Roo y otros estados una suma más considerable todavía de dinero para el financiamiento de obsequios, despensas, fiestas, acarreos y otras herramientas electorales.

4. Su brazo derecho fue la joven Gabriela López Gómez, socia suya en la empresa de asesoría Local Consultores, con sede en el Estado de México. Apunte usted el nombre de Gabriela. No pierda de vista la mención del estado mexiquense.

5. La señora Ortega creó para él un puesto que no existía en el Ejecutivo: jefe de su oficina y secretario técnico del gabinete. Su ascenso fue meteórico e inmediato: en los círculos políticos se le asigna la jefatura del gobierno, con derecho a veto, tanto durante las ausencias frecuentes como en las presencias temporales de Ivonne Ortega.

6. Su brazo derecho en la administración pública es o fue de nuevo Gabriela López. Primero como directora en la Coordinación de Comunicación Social, cargo que dejó, después de organizarlo a la manera y al gusto de Ulises, para asumir la dirección en el estado de Local Consultores. Esta firma tiene tres clientes reveladores: el gobierno del estado y el PRI de Yucatán y Campeche. Uno de sus últimos trabajos fue los sondeos de boca de urna en las recientes elecciones federales.

7. Es tanta la afinidad que los enterados ven entre él y su asesora en cuestión de criterio, objetivos y procedimientos, que cuando aquél se ausenta, suceso que ocurre a menudo, Gabriela López se queda el frente del gobierno. O se quedaba hasta hace poco.

8. Uno de cometidos de la dupla UGA (Ulises-Gabriela) es su intervención directriz en el “cuarto de guerra”, como se denomina al grupo de asesores del Ejecutivo que se reúne tres veces a la semana para discutir, observar y analizar las actividades del Ayuntamiento de Mérida y los partidos políticos.

9. Prefiere pasar inadvertido, permanecer en la retaguardia A veces se aparta y se va a la vanguardia, como en el caso de la deuda pública de 1,870 millones de pesos contraída por el gobierno de la señora Ortega. Como fue el funcionario que defendió el crédito con mayor vehemencia, se piensa que el préstamo puede ser criatura suya.

10. Los 1,870 milllones, los conciertos en Chichén y los sobregiros extraordinarios en los gastos de dependencias públicas, singularmente en Comunicación Social, han tenido o tendrán entre otros fines, según versiones reiteradas, financiar campañas electorales locales o nacionales, a iniciativa o con el visto bueno de Carrillo Cabrera.

11. Funcionarios que tienen y usan el poder que a él se le asigna suelen granjearse la animosidad de la mayoría de sus colegas. Parece que ésta es una realidad, agudizada por las mañas para hacérsele indispensable a Ivonne Ortega, en plurales aspectos de su vida, no sólo la política, y por su insistencia en que su jefe es Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y declarado aspirante a la candidatura presidencial del PRI. Sus enemigos lo califican de advenedizo que desprecia a los yucatecos.

12. Otra versión muy difundida: desde que Peña Nieto y su grupo, o su equivalente priísta, tomaron la decisión de trasladar a la ciudad de México en 2006 la selección del candidato yucateco a la gubernatura, a fin de imponer a Ivonne Ortega, decidieron también instalar a su lado a Ulises Carrillo, no sólo para suplir los déficits políticos y administrativos de la gobernadora: también para organizar la conquista del Ayuntamiento de Mérida como paso indispensable para la retención de la gubernatura y la reconquista de la presidencia de la república.

Si unimos los doce puntos y los insertamos en el rompecabezas de la política yucateca tendremos a un inmigrante político con definida identidad electoral.

Regresemos a las opiniones de Ulises Carrillo sobre las consecuencias de la inmigración: las presiones sobre Mérida y la necesidad de una identidad nueva para los yucatecos en 2010. Una identidad que no describe ni especifica. Una identidad, sospechamos, que desdibuje los rasgos de los meridanos, desactive sus distintivos provincianos y los nacionalice con el uniforme de instrumentos del PRI.

Terminamos con el recuerdo de una frase de don Efraín González Luna precisamente en una visita a Yucatán: “La provincia es la patria”.— Mérida, Yucatán, 24 de noviembre de 2009.

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