(Artículo publicado el 26 de noviembre de 2009)

El gobierno del Estado persiste en su manía de no pagar las cuentas que le presentan sus proveedores, pero sí está pagando algunas facturas: las facturas cuantiosas que el pueblo ha comenzado a cobrarle por las prácticas viciadas y otros desatinos en que está incurriendo desde que asumió el poder en 2007.

Quien tenga oídos no tiene más remedio que enterarse de las versiones que están circulando sobre una sesión borrascosa que se efectuó en Palacio en la primera quincena de noviembre y puede ser otra de las piezas claves para armar el rompecabezas de la política yucateca.

Asistieron los secretarios, subsecretarios, directores y subdirectores. El pleno del gabinete ampliado, sin que faltaran, claro, el poder detrás del trono, Ulises Carrillo Cabrera, y el trono detrás del poder, Gabriela López Gómez.

Con el sistema de los números procuraremos reseñar los supuestos sucesos que calentaron la sesión, conocida ya como “la furia del año”.

1. Con el auxilio de una pantalla o de viva voz, Ivonne Ortega Pacheco presentó una encuesta que detonó la sorpresa general, por lo menos de cara para afuera: la popularidad del gobierno del estado va en picada, en caída libre.

2. Los informes extraoficiales sobre el sondeo no son precisos en materia de cifras, pero casi todos coinciden en que la aprobación del pueblo a la administración de la señora Ortega ha descendido entre un 35 y 45 por ciento.

3. La gravedad del resbalón, o más bien porrazo, estriba en que el autor de la encuesta es el propio gobierno del Estado, no la oposición que “por todo lo golpea”. De la encuesta surge un Ejecutivo que pierde simpatías a paso redoblado y gana antipatías con la misma prisa.

4. La gobernadora comentó el retroceso con exclamaciones, sustantivos y adjetivos característicos del lenguaje de mercado y los distribuyó en un baño equitativo entre todos los asistentes, calificándolos de responsables directos del aporreón.

5. De pie, junto a la ejecutiva incandescente, estaba Gabriela López, como si fuera la testigo de calidad, la garante de la procedencia del torrente de improperios. De inmediato surgieron los susurros. El gabinete ampliado susurra cuando no ve las cosas como las ve Ivonne. Volvamos a los susurros: ¿cayó en desgracia Ulises?

6. Los susurros se convirtieron en murmullos —es lo más alto a que llega el gabinete ampliado en sus discrepancias extremas con la autoridad— cuando corrió la voz de que Ulises exigía la renuncia de Jaime Zetina. Renuncia que la señora Ortega se negó en redondo a exigírsela al pugilista que relaciones tan estrechas de amistad y parentesco guarda con el gobernador de Quintana Roo.

(Como siempre sí renunció el señor Zetina, se presiente que Ulises no se cayó del gajo, se murmura que llegaron órdenes de la altiplanicie, decretando la dimisión del trompeador, y se susurra que alguien se quedó con la cara rayada).

7. Entre otras medidas para frenar o aminorar la derrapada del gobierno se tomaron las siguientes:

a) Reciclar otra vez las facturas de los proveedores. Disminuir su monto en proporción directa con la precipitación popular. Avisar a los auditores para que procedan a las visitas de estilo al acreedor que no dé su brazo a torcer.

b) El dinero quitado al pago de las facturas destinarlo a reparar las imágenes desgastadas y reforzar las gratificaciones a los medios de comunicación que se distingan por su pasión por el gobierno del Estado, que son la inmensa mayoría.

c) En vista de los aplausos y vítores al elogiado contingente del Ayuntamiento de Mérida en el desfile del 20 de noviembre, citar a los presidentes de las comisarías meridanas a reuniones de emergencia para informarles que la gobernadora los visitará para repartir entre los habitantes semillas de calabaza y chile habanero, regalar pintura roja para las aceras, inaugurar guarniciones, encender focos, abrir grifos de agua potable y poner primeras piedras donde le pidan que las ponga.

d) Para contrarrestar las acusaciones de que la señora Ortega está invadiendo territorio de la Comuna meridana y usurpando funciones que corresponden al presidente municipal, girar instrucciones a Mauricio Sahuí Rivero, presidente del PRI, para que a la brevedad posible declare, con la solemnidad del caso: “La oposición va a basar su estrategia en golpear al Ejecutivo y cuestionar sin argumentos todo lo que haga la administración estatal, porque no encuentra otra manera de hacer política”.

e) Como no encuentra otra manera de hacerlo, la gobernadora responderá al golpeteo y cuestionamiento con el sonsonete de: “Respeto las opiniones y entiendo que estamos en tiempos electorales”. O sea: que ni respeta ni entiende.

f) Para calmar el pánico desatado por el porrazo y restaurar las esperanzas aporreadas, girar más instrucciones al señor Sahuí para que proclame a los cuatro vientos que “el PRI va con todo por un triunfo en Mérida”.

Agradeceremos cualquier rectificación, aclaración o agregado que ayude a determinar si estos siete puntos sobre “la furia del año” tienen un lugar en el rompecabezas de la política yucateca.— Mérida, Yucatán

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