(Artículo publicado el 28 de noviembre de 2009)
El correo electrónico ha traído correspondencia para el rompecabezas de la política yucateca. Uno de nuestros comunicantes se refiere a un estudio de la opinión pública que tiende a confirmar la voltereta en la popularidad del gobierno del estado.
Hemos dado noticia ya de la encuesta que reveló un descenso de 30 a 45 puntos en el apoyo del pueblo a la administración de Ivonne Ortega Pacheco. La caída consta en un sondeo que tiene la garantía de que lo hizo, o lo encargó, el propio gobierno.
Se nos informa ahora de un sondeo que fue practicado por otro investigador, pero obtuvo un resultado muy parecido. Se trata de la empresa que hace unos tres meses le tomó el pulso a la gente de Mérida y emitió un dictamen de unos 74 puntos a favor de Ivonne Ortega contra 58 del alcalde César Bojórquez Zapata.
La proporción se ha invertido en una encuesta que la misma firma acaba de hacer entre los meridanos: la popularidad del alcalde sube a 70 puntos por sólo 50 de la gobernadora. O sea: que de cada 100 meridano, 50 no comulgan con la titular del Ejecutivo. Media ciudad.
Se nos hace notar que hay una diferencia importante entre las dos encuestas. En el primer derrumbe la víctima es el gobierno del estado en general. En el segundo accidente la víctima tiene nombre y apellidos: es la persona de Ivonne Ortega Pacheco.
Se acredita el alza en la buena fama de que disfruta el primer regidor meridano a un motivo triple. La transparencia de la Comuna en la administración de los fondos públicos. Las facilidades que otorga para que se verifique si los servicios municipales son efectivos, si los informes sobre las obras reflejan la realidad o no lo hacen. La oportuna atención a las críticas, atención que tiene la base insustituible del reconocimiento de los errores.
Se desprende que el bajonazo que afecta al gobierno estatal se debe a un déficit revolvente en los tres renglones en que el Ayuntamiento está fuerte.
Otro comunicante pone en duda la veracidad de una de las versiones que confluyen en el rompecabezas. La versión de que los secretarios, subsecretarios, directores y subdirectores del gabinete ampliado recibieron con cara de sorpresa la revelación de que el afecto popular por el gobierno está en picada.
Quien nos escribe no cree en la sorpresa: sostiene que unos gabineteros ya sabían del porrazo y los demás lo estaban esperando, pues no se podía esperar otra cosa del malestar que ha generado en suburbios, fraccionamientos y colonias la deuda despiadada que nos han endilgado en Palacio.
Despiadada porque el hombre de la calle se siente desamparado debido a que sus representantes en el Congreso, los diputados de la mayoría, sin compasión alguna por nuestras pobrezas, muy extendidas, y nuestras miserias, casi un récord en la república, esos diputados, repetimos, aprobaron el endeudamiento en 1,900 millones sin preguntar por qué, para qué y con qué. Una cuchillada por la espalda. De esas que no se olvidan antes de las urnas, en las urnas y después de las urnas.
Deuda, además, longeva: según calculan los optimistas, seguirá vivita y coleando cuando la mayoría de los deudores y sus descendientes estén tan muertos como los inquilinos del cementerio beneficiados por el programa Cobijar.
Un comunicante más considera que en las democracias auténticas, como las parlamentarias europeas, la forma de actuar de la señora Ortega en el uso del poder no se traduciría en encuestas desfavorables sino en un voto de desconfianza en el Congreso, la caída inmediata del gobierno y la convocatoria a nuevas elecciones.
Agradecemos los agregados, comentarios, precisiones y rectificaciones que nuestros comunicantes hacen al conjunto de versiones con las que estamos tratando de armar el rompecabezas de la política yucateca antes que a Yucatán se lo lleve el tren. Sin equipaje.— Mérida, Yucatán, 27 de noviembre de 2009.
