(Primera Columna publicada el 20 de noviembre de 2007)
En calcetines, arrugada la guayabera de lino, revuelto el pelo, enrojecidos los ojos, ambas manos en la cadera para aliviar el “campach”, César Pompeyo se incorporó como pudo de la banca de costumbre, donde había pasado la noche del domingo. Apenas levantó, los “zetas” de Temozón que lo rodeaban metieron el índice en sus cuernos de chivo”. Seis “zetas” con playeras negras. Cada playera con la insignia de un pulmón rojo cosido a la altura del corazón.
—¡Me arraigaron! —dijo al sorprendido reportero.
—¡Me dictaron el arraigo bancario, dottore! —explicó, apuntando a la banca, al estupefacto criminólogo Vittorio Zerbbera, que había llegado a la Plaza Grande en compañía del periodista.
Nueve ziccarios, también con playeras, pero se acercaron con letreros de “Santos de Sotuta” cosidos en las espaldas
Vittorio revisó la primera “b”. examinó la segunda “be”, y constató, aliviado, que no era “ve”. Pegó luego el ojo a la “zeta”, hasta comprobar que no era “ce”. No pudo sin embargo vencer una duda inquietante: “¿Y si resulta que es su pariente?”. Dirigió la vista hacia Palacio y, ganado por la prudencia, o el terror, ordenó a los ziccarios que bajaran los maderos y se concentraran en la banca de enfrente.
—Como no pude dormir, me dediqué a la meditación —confió Pompeyo a sus consternados visitantes—. A meditar sobre el “afér” Guzmán y los escándalos que vienen.
—¿Me van a “rrajjar”? —preguntó el italiano.
—Es arraigar no rajar, aunque sea casi lo mismo. No creo que se metan con usted, pero le sugiero que se comunique con la embajada —planteó Pompeyo.
— ¿Qué escándalo? Ya pasó por las catástrofes del ciclón, los palazos de Sotuta, la leche envenenada del DIF, la búsqueda y rebúsqueda de los 500 millones, ¿qué escándalo viene ahora? ¿Van a revelar el avalúo del Country? —preguntó el reportero.
—Sabes muy bien que la procuraduría no da su brazo a torcer. Cuando dice que los avalúos son secretos, secretos se quedan los avalúos. El próximo escándalo, y digo el próximo porque son varios los que vienen, está al estallar de un momento a otro. El PAN va a pasar de la etapa de la saliva: ya habló lo que tenía qué hablar. La protesta quedó atrás. De protestas y advertencias está pavimentado el suelo del infierno. A pesar de los zetas y los ziccarios se ha filtrado hasta esta banca el aviso de que se va a armar la de Dios es Cristo en el ministerio público.
—Patricio, Manero, Guy, Pedro Rivas, Elsy y todos los demás tienen listas las maletas —prosiguió Pompeyo—. De un momento a otro compararán en masa ante la procuraduría. “O desarraigan a José Carlos o nos arraigan también a nosotros”. Quizás usted no lo sabe, Vittorio, pero con el ciudadano Guzmán se está reventando la soga por lo más delgado. El sólo cumple órdenes. Ordenes que el consejo de administración de su Cousey conoció y aprobaba, cuando no concebía y expedía. O todos hijos o todos entenados.
—Sí, reportero, ese solidario dar la cara, ese valeroso “aquí estamos”, de Patricio y colegas consejeros sería un campanazo. Un campanazo nacional. Ya presiento, reportero, los titulares de la prensa del DF “Ivonne arraiga a todos” (título)… “Patricio se pone la camiseta” (título). “Felipe llama a los delegados en el Sureste” (subtítulo)… “Yucatán: carro completo al bote” (título), “Emilio sale para Australia” (subtítulo). “Félix y Enrique vuela a Mérida” (segundo subtítulo) … “El director del Banco Mundial cancela su visita a México” (título). “El Bank of America cancela…
—¿Qué tiene qué hacer la banca, don César, en este berenjenal en que nos han metido? —inquirió el reportero.
—Cuando tú te confiesas, reportero, te absuelven, pero tienes que devolver lo robado. Aquí nos dicen que se han robado 500 millones. Se han robado más, porque cada día reforman el expediente judicial, cambian los cargos, sustituyen los avalúos y crecen los millones. No sé cómo lo hacen, pero lo hacen que devolverlos: esos megamillones son patrimonio del estado. Con el embargo de la casa de Patricio y su venta en subasta pública no va a dar. Los señores del Country tienen que devolver las tierras
¿Y si el Country es nomás la primera etapa? Después le van a caer a Altabrisa. El Star Médica está bailando en la cuerda floja. Dicen que hay otro avalúo secreto. Que el terreno que les dieron fue un precio de ganga. Que el daño al patrimonio de Yucatán en Altabrisa le da quince y raya al daño del Country. Yo no lo creo, pero se asegura que don Manuel Mantecón y sus socios van a tener que comprar otra vez, varias veces, la tierra. O donar el hospital a la secretaría de salud. Y los señores que están haciendo las grandes plazas que las chicas hagan o se muden a Campeche, a Playa del Carmen, qué sé yo…
—Pero no, no creo que a usted lo arraiguen, Vittorio. No se asuste, no regrese a Sicilia. Buck Canel, el mejor cronista de béisbol que ha tenido la radio, cuando el juego estaba caliente y el público en pie, Buck Canel, repito, nos decía a los radioyentes: “No se vayan, no se vayan, que esto se pone bueno”.
—No lo tome usted a mal, don César —aconsejó el reportero—, pero usted también anda en la cuerda floja. O deja usted de meditar o, además del arraigo, le van a hacer un avalúo. Y ya sabes usted que el que hace un cesto hace ciento.
