(Primera Columna publicada el 25 de enero de 2011)
Sin que se defina todavía, en el caso Claudia, si la alcaldesa Angélica es un ángel que le cayó del cielo a la Comuna o un tucho que le inoculó el PRI, don Vittorio Zerbbera y César Pompeyo reanudaron ayer en la sacristía de San Juan su examen sobre los conflictos públicos que han provocado en Yucatán, en este enero, una lluvia de declaraciones que apuntan al peligro de que la investigación de los escándalos desemboquen en lo de siempre: pura verborrea.
Mientras la regidora Claudia Canto recibe las facilidades necesarias para responder al reto que le planteó Angélica Araujo sobre la denuncia de pagos sospechosos, Vittorio y César se lanzaron al mar de palabrería en que puede naufragar la investigación del sucio caso de los baños nonatos de Hunucmá.
—Es un escándalo con doble vista —explica Pompeyo—: perjudica al gobierno federal en México y a la oposición en Yucatán, porque tiende a infectar al PAN con un virus que suele encontrarse en el PRI: funcionarios y empresas favorecidos a escondidas con obras públicas, sin concurso en que gane la oferta mejor, con el consiguiente resultado fraudulento: se cobra el trabajo, pero no se hace nada.
—Lo que más indigna —prosigue— es que la estafa daña a los más majados: gente que tiene muy poco o casi nada que le permita una vida decente. Se ha robado el dinero para dotar a pobres y humildes, campesinos en su mayoría, con el baño que nunca han tenido, la oportunidad de salir del fecalismo al aire libre y otras carencias que atentan contra las normas elementales de higiene. Se trata de un crimen contra la salud pública en Yucatán.
—En un año que será anfitrión de importantes comicios en la república y es ya escenario de activas anticipaciones a nuestras elecciones generales de 2012 —puntualiza don César—, los conflictos inconclusos y los escándalos que son llamarada de petate les caen como pedrada en ojo de tuerto a los partidos políticos, sus aspiraciones futuristas y sus precandidatos.
—¿Qué camino le sugerirías al PAN, Vittorio, para salir de este pantano que mancha a las alcaldías panistas y enloda el buen nombre de la delegación en el estado de la secretaría de Desarrollo Social? ¿Crees que basta la demanda penal que se propone interponer, en nombre de algunas víctimas, el presidente municipal de Cacalchén? —No creo que sea suficiente, César. Yo abogaría por una intervención inmediata del gobierno federal, por los conductos que designe el presidente Felipe Calderón.
—No estoy de acuerdo, Vittorio: el señor Calderón no es de fiar. En el caso inicuo de la Lotería Nacional, don Felipe ya nos dio la impresión de que tiene compromisos que para él son más importantes que la verdad y la honradez.
—Entonces, nadie más indicado que los diputados locales del PRI. Que las autoridades panistas afectadas les den a los legisladores priístas todas las facilidades para llegar al fondo de este pestilente asunto. Que el PAN le ofrezca al PRI, para garantizar una investigación acuciosa, las mismas facilidades que Angélica debe dar a Claudia.
—Negativo, Vittorio. Los diputados del PRI garantizan lo contrario: que no haya sanción ni castigo. Los priístas tienen una cola kilométrica. No pueden dar un paso sin pisarse esa cola. Para ellos, investigar denuncias es meterse en la boca del lobo. Escupirían al cielo.
—Pero tu idea de involucrar al Congreso puede ser buena, Vittorio. Yo propondría que una comisión de diputados del PAN investigue las denuncias sobre los baños de Hunucmá y rinda un veredicto que satisfaga por completo al PRI y a la opinión publica. Ellos, los panistas, deben ser los más interesados en aprovechar el entredicho en que hoy se encuentran para dar un ejemplo de honestidad e imparcialidad que les sirva bien para promover sus aspiraciones electorales de 2012.
Don Vittorio y don César suspendieron sus deliberaciones sobre los baños, las cloacas y los sumideros políticos para abocarse a una diligencia urgente: entrar en la iglesia sanjuanista para rogar a san Dimas, el Buen Ladrón, que interceda ante su divino compañero de cruz para que salve de la bancarrota a los empresarios yucatecos que están en crisis de liquidez porque la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco ni a rayos les quiere pagar todo lo que les debe.— Mérida, 24 de enero de 2011.
