(Primera Columna publicada el 3 de noviembre de 2011)
En su banca del parque de San Juan, Vittorio Zerbbera, embajador plenipotenciario de la antimafia, y César Pompeyo dedicaron su charla de ayer a los puntos de vista de la embajada de Estados Unidos en México que califican de “inexperto y vengativo” al ex gobernador panista Patricio Patrón Laviada, e incluyen apreciaciones negativas sobre su actuación y su tiempo.
—Me asombran las observaciones norteamericanas —indicó don Vittorio—. En nuestros expedientes sobre el crimen organizado, el señor Patrón Laviada está a la cabeza de la lista de hombres públicos que con mayor entereza y perseverancia se han opuesto a las infiltraciones de la mafia en el Poder Ejecutivo y sus dos grandes dependencias: el Congreso y el Poder Judicial.
—Infiltraciones, Vittorio, que se internaron también hasta las cúpulas del ejército, la procuraduría general de la república, los partidos políticos y la misma Iglesia. Escrito está y nunca desmentido.
—¿Qué opinas, César, sobre estas opiniones secretas de la embajada sobre Patrón Laviada que, como yo lo veo, tanto daño le pueden hacer al PAN y tanto favor al PRI en vuestro estado, pues salen a la luz en momentos políticos en que se están decidiendo las candidaturas y alineando las fuerzas que intervendrán en las elecciones de 2012? ¿Opiniones que se publican precisamente un día después de los sorprendentes, elogiosos comentarios de esa misma representación diplomática a la gobernadora priísta Ivonne Ortega Pacheco?
—En primer lugar, Vittorio, me gustaría que se tome en cuenta que se trata, como tú dices, de opiniones. Son puntos de vista. La embajada, por lo general, no cita con quiénes consultó para llegar a sus conclusiones, tal vez porque sus fuentes de información son del PRI y mencionarlas significaría una pérdida de crédito.
—En segundo lugar, Vittorio, el señor Patricio, si quiere, puede defenderse solo. Yo prefiero hablar del juez, no del acusado. Yo, en lo particular, pondría en tela de juicio la exactitud de las observaciones de la embajada y los consulados de los Estados Unidos en nuestro país. El gobierno norteamericano no se ha distinguido por su amistad con la oposición mexicana. El PAN no es la excepción: es la confirmación de esta regla no escrita pero muy influyente.
—En cambio —continuó don César— Washington ha dado sobradas muestras de que es buen amigo del PRI y sus gobiernos. Una posición derivada quizá de la conveniencia de tener como vecina a una dinastía de autócratas que asegura la tranquilidad de sus súbditos. Hablo, Vittorio, de una historia de 70 años cuajada de ejemplos. Te citaré el apoyo estadounidense al presidente Ávila Camacho, derrotado en las urnas por el candidato de la oposición, general Almazán.
—Otro ejemplo, más reciente, fue el efímero ensayo democrático que inició el sexenio del presidente Miguel de la Madrid. En las primeras elecciones, en Chihuahua, arrasó el PAN. Una derrota sin precedente del PRI que fue invertida con los fraudes de estilo. Recuerdo, entre el maremágnum de protestas ciudadanas, que el obispo, monseñor Almeida, ordenó el cierre de todas las iglesias y la cancelación de las misas del domingo. Con el apoyo, creo yo, del nuncio señor Prigione, el gobierno consiguió que El Vaticano ordenara al señor Almeida que abriera las iglesias y celebrara las misas.
—En medio de este escándalo que sacudía a la república, del clamor en que su naciente administración se tambaleaba, Miguel de la Madrid consiguió un rescate fundamental: Estados Unidos anunció que le extendía al gobierno mexicano un crédito substancial y punto menos que insólito. El mensaje era claro: “Mexicanos, que se estén quietos. La Casa Blanca está con el PRI”.
—Por eso y otras razones, como la sospechada injerencia de la mafia en ciertas políticas de la embajada y sus consulados, yo pondría en el congelador de las reservas las referencias de Washington al PAN y a los gobernantes emanados de este partido. No tenemos la garantía de que sean imparciales. Está en duda su autoridad moral.
—Y, además, Vittorio, me parece que hay una pifia en las apreciaciones estadounidenses sobre Yucatán, cuando, en el proceso de rebajar al PAN y al señor Patrón Laviada, afirman que fueron “la excepción y no la regla” el apoyo de la CTM, la CROC y el Congreso del Trabajo a la candidata Ivonne Ortega. Es una verdad redonda, consagrada por la experiencia, que las centrales obreras y sus sindicatos han sido desde siempre, y lo siguen siendo, sumisos instrumentos electorales del PRI.
—Te recuerdo, Vittorio, que yo, como la embajada, estoy expresando mis opiniones, mis puntos de vista, que pueden o no pueden estar de acuerdo con la realidad.— Mérida, Yucatán, 2 de noviembre de 2011.
