(Primera Columna publicada el 10 de mayo de 2012)

Vittorio Zerbbera y César Pompeyo vieron el debate por la televisora extranjera CNN en Español: consideran que las nacionales están más cerca del PRI que de los intereses de los mexicanos. Cría fama y acuéstate a dormir.
Dulce María Sauri Riancho participó en la mesa de comentarios que, enseguida del debate, ofreció la CNN. La ex gobernadora yucateca ocupó el lugar que en ocasiones como ésta se asigna a un representante, defensor o simpatizante del PRI y su candidato. La señora cumplió su cometido.
Recordamos ahora que la columna comenzó ayer la publicación de las impresiones del señor Pompeyo sobre el mismo acto. La reanudamos:
SIETE. Otra razón de que Enrique Peña Nieto haya decidido lanzarse a las aventuras del contraataque podría ser que cree que no tenía nada qué perder, pues en las elecciones las cartas ya están marcadas.
No se puede descartar que don Enrique haya contestado el fuego enemigo porque está seguro de que, a menos de que le ocurra una catástrofe imprevisible, va a ganar de todos modos, empujado en la campaña por la maquinaria política formidable y los recursos económicos ilimitados de los gobernadores del PRI, que son mayoría y suelen meter las manos hasta el codo en el proceso electoral.
OCHO. Pompeyo no pasa por alto la posibilidad de que Peña Nieto haya querido desvirtuar las opiniones de que no tiene personalidad propia, sino es sólo un rostro fotogénico que funciona con el cerebro de Carlos Salinas de Gortari y las maquinaciones de un grupo de privilegiados que el ex presidente coordina o dirige. En este sentido, las contrarréplicas de don Enrique fueron un grito de libertad, una declaración de independencia más que una respuesta a sus adversarios.
NUEVE.Ojalá que así sea, porque si no le soplan lo que dice, parece que tiene capacidad para gobernar bien el país. ¿Tendrá también la intención o la voluntad de hacerlo? Si las tiene, ¿se lo permitirán las camarillas de camajanes que marean, explotan y tuercen a presidentes y gobernadores priístas atados a compromisos inconfesables que les permitieron escalar el poder?
¿O al primer contratiempo electoral don Enrique tirará la toalla y cantará la palinodia como la tiró y la cantó Miguel de la Madrid, que congeló para siempre su “renovación moral”, cacareado lema de su campaña, cuando, en su primero y último ensayo de elecciones libres, el PRI sufrió en Chihuahua una derrota descomunal que obligó a don Miguel a regresar de inmediato al fraude descarado e imponerlo a pesar de que el obispo de Chihuahua, en señal de protesta, cerró las puertas de las iglesias y suspendió las misas.
Según versiones no desmentidas, el obispo tuvo que dar marcha atrás por orden del Vaticano, gestionada por el secretario de gobernación, señor Bartlett, por conducto de un nuncio apostólico de ingrata memoria.
Uno de los temores de 2012 es que, si triunfa Peña Nieto, el PRI, con las malas artes que domina, regrese a la presidencia imperial que detentó durante 70 años.
DIEZ. Los análisis de los candidatos, sus propuestas y posturas deben incluir el enfoque local que compare lo que dicen y proponen con lo que sucede en cada estado. De lo contrario, esos análisis tendrán una validez centralista, pero no regional.
ONCE. Pompeyo recomienda la opinión del diario español “El País”: “Víctima de un formato que se convirtió en un corsé que lo redujo a su mínima expresión”, el debate “se ha zanjado sin que hubiera claro ganador ni perdedor”. Tres de los candidatos “entrelazaron de manera desordenada, y casi esquizoide, reproches con propuestas de gobierno desgastadas de tanto que han sido oídas en anuncios de televisión y entrevistas”.— Mérida, Yucatán, 9 de mayo de 2012.

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