(Primera Columna publicada el 5 de julio de 2012)

En su segunda asesoría al informe que don Vittorio Zerbbera rendirá a la antimafia sobre las elecciones en Yucatán, César Pompeyo propuso inyectarle al documento dos fuertes dosis de optimismo.
—Una, Vittorio, es el rescate de Mérida, malherida por el ayuntamiento de Angélica Araujo. La otra, el resurgimiento cívico entre los dirigentes del sector privado.
—Durante la segunda mitad del siglo XX, los líderes de las cúpulas de la sociedad, encabezadas por la Cámara de Comercio, fueron una de la columnas que sostuvieron la dictadura del PRI.
—Por razones de cultura, caudal económico, posición y disponibilidad de tiempo, los empresarios pueden ejercer sobre los rumbos políticos una influencia mayor y más prolongada que los demás estamentos sociales sin recurrir a la violencia. En las clases media y populares, sus manifestaciones públicas tienen una duración limitada por la necesidad de trabajar hoy para comer mañana.
—En el medio siglo que te comento, entreguistas, convenencieros, neutros y pusilánimes se adueñaron casi siempre de las capitanías de la iniciativa privada y, con excepciones contadas, se mantuvieron al margen o en contra de cualquier movimiento cívico de propuesta o de protesta, si significaba un enfrentamiento con las autoridades, mientras, al mismo tiempo, las adulaban y apoyaban sin importarles al parecer que sus actos como gobernantes infringieran las leyes, se burlaran de los principios éticos o atentaran contra los intereses legítimos de las mayorías. Es un juicio duro, pero sobran pruebas para autorizarlo. Verás.
—El 31 de diciembre de 1999, en su editorial de fin de año, resumen y diagnóstico de la segunda mitad de la centuria, “Diario de Yucatán” advirtió: “¿Qué haremos los yucatecos en el 2000 cuando el sistema autoritario que nos gobierna, fortalecido por la abstención o la colaboración de los rectores de la comunidad, contravenga la ley, viole los derechos humanos y vulnere la moral, la ética, la verdad, la justicia, la honradez y otros valores fundamentales de la familia, célula vital de la sociedad?”.
—“Los bochornosos escándalos en el Congreso —prosigue el editorial—, la administración secreta y el ejercicio sectario de los dineros del pueblo conducen a preguntas inquietantes: ¿Quién custodia en Yucatán los valores de la familia y el bien común? ¿Alguien se siente responsable de su vigencia? Por falta de interés, confusión, desorientación, debilidad o ausencia de guías, hemos dado muestras en 1999, demasiadas, de que no consideramos oportuno, ni mucho menos necesario, protestar o intervenir cuando las agresiones a la verdad, la justicia, los derechos y la dignidad de la persona humana afectan al vecino pero a nosotros no”.
—“El 2000 nos plantea el desafío de examinar a conciencia nuestras instituciones, sus estructuras, sus dirigentes, y decidir si la trayectoria que han seguido en 1999 es o no la que nos conviene de cara a los sucesos trascendentales que nos esperan y habrán de poner los cimientos de la vida yucateca en el despegue del siglo XXI”.
—Hoy, Vittorio, en 2012, con Coparmex, Frente Cívico Familiar, Sociedad en Movimiento, Actúa x Yucatán y la Federación de Colonos a la cabeza, más de 20 instituciones del sector privado se han hecho cargo en un frente común de las custodias que abandonaron sus antecesores de los años cincuenta y han asumido las responsabilidades que aquéllos eludieron, como lo han demostrado con valentía y oportunidad en sucesos trascendentales como el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, que tanto nos ha lastimado, y las elecciones del domingo, que tanto nos podrían lastimar si se baja la guardia y se arrían las banderas de este resurgimiento cívico que está dando un ejemplo de solidaridad y coordinación en un Estado que se había distinguido por el esfuerzo aislado y el clamor solitario.
—Apoyemos, alentemos a esa patriótica veintena para que crezca en número, prospere en poder y fortalezca su influencia, de manera que su concurso en la tarea de gobernar, mediante la vigilancia y defensa de la ley, los derechos humanos y los valores que los sustentan, ayude a las nuevas autoridades del Estado y su capital a desandar los malos pasos de sus predecesoras y regresar al camino progresista del trabajo eficiente, el deber cumplido y el honor honrado.
—En otra ocasión, Vittorio, hablaremos del rescate de Mérida.— Mérida, Yucatán, 5 de julio de 2012.

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