Yury Gazinsky festeja su gol

 

El rincón del análisis

Daniel Pérez Cachón (*)

En un comercial muy repetido estos días se asegura que “la suerte no juega”. Y es válido decirlo para vender cerveza (en ese caso). Es parte del negocio de la publicidad. No obstante, tras el primer día del Mundial de Rusia 2018, dicha aseveración puede quedar descartada ya que la suerte estuvo presente y el balón se encargó de elegir a sus héroes como si se tratase de una rueda de la fortuna.

El primer gol de la justa no fue anotado por un delantero. Le tocó al mediocampista Yury Gazinsky hacerlo al aprovechar un tiro libre. Su compañero Denis Cheryshev se convirtió en la figura inesperada al salir de la banca ante la lesión de Alan Dzagoev y hacer dos goles muy vistosos.

Por el contrario, la fortuna le dio la espalda al entrenador Juan Antonio Pizzi, quien tuvo un desastroso debut oficial al mando de Arabia Saudita. El argentino se desligó de la selección chilena luego de que no pudo clasificarla a Rusia, pero de la nada le llegó la oportunidad de dirigir a los árabes en la justa. No podemos culpar a Pizzi por sentirse el “elegido”, aunque su arriesgada apuesta difícilmente le redituará algo diferente a lo visto ayer.

Pero si hablamos de ser señalado por “la diosa fortuna”, Erick Gutiérrez pasó de ir “a pasear” a integrar el plantel mundialista de México, justo en las horas en las que se convirtió en padre. Este tipo de detalles son los que pueden impulsar al Tri a una proeza: restarle puntos a la campeona del mundo Alemania. Y para ello, claro que se necesita suerte. Por lo pronto, el balón seguirá rodando durante un mes en Rusia y la fortuna también.

Editor de Grupo Megamedia

 

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