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 Están listos para pelearle la cima sureña a los Bravos

A Everth Cabrera le dejaron todo en bandeja de plata y nada mejor que sea el jugador del momento en la Liga Mexicana el que pusiera broche de oro a una semana que comenzó siendo pesadilla para los Leones de Yucatán.

El nicaragüense mandó la pelota al pie de la cerca con bases llenas sin aut y remolcó la carrera con la que los melenudos dejaron en el campo a los Guerreros de Oaxaca, 3-2.

Fue la sexta victoria seguida ante los bélicos y las fieras siguen de la mano en la cima de la Zona Sur. Aumenta la valía de este triunfo porque será precisamente ante los Bravos de León la siguiente batalla, desde mañana, en la urbe zapatera.

Los Bravos llevaban buen tiempo como el mejor equipo del Sur hasta que los campeones de Primavera les dieron alcance.

Yucatán ganó un partido que se le complicó. Nada es fácil en el béisbol y pese a la pésima racha de Oaxaca (nueve derrotas en fila), es un hueso duro de roer.

Temprano los Leones anunciaron la baja de Rubén Sosa, su primer bate y jardinero central. Los fanáticos se fueron con todo para recriminar a la directiva por el cambio. Los aficionados fueron más prudentes, pues el dominicano había tenido números “promedio”, es decir, cobrando en dólares lo que otros mexicanos podrían dar pagándoles en pesos.

Y llegó al róster otro quisqueyano, Ariel Sosa, pero fue desafortunado su estreno pues explotó en la cuarta, el coco del pitcheo abridor.

Borrado ese episodio del debutante, hay que decir que los relevistas se fajaron en grande y eso resultó fundamental. Sin tener que llegar a Cleto y Gaudin.

Otro detalle: Sebastián Valle se vio más paciente en la caja. Y en uno de sus turnos, en la segunda, se voló la barda con uno en base ante Irving Delgado. Fue todo el daño ante el zurdo guerrero, quien tuvo mala fortuna como el día previo Rudy Acosta: de los que lanzan para ganar y pierden.

En la novena, una base a Valle, un error clave del relevista Josh Judy (revirada que puso en tercera al corredor emergente Walter Higuera), una base intencional a Ricardo Serrano y un hit de piernas y de suerte de Diego Madero llenaron la casa. Todo listo para Cabrera, quien tenía tres ponches en la noche. Puso la pelota entre dos y remolcó la carrera del cuarto triunfo seguido león.

“Solo quería un buen contacto. Se dio el hit y lo importante es que ganó el equipo”, dijo el nicaragüense.

Se fue luego a correr con sus hijos al campo, igual que otras decenas de aficionados que gozan de ese momento único en la Liga Mexicana.

Me recordaba Humberto Sosa el mal inicio de semana y lo bien que se sienten por como cerró. Quizá la mayor sensación es tomar la carretera a León saboreando una victoria, pensando en los peligrosos Bravos. Y como me han dicho varios campeones: para llegar a lo más alto, tienes que vencer a los mejores. Se antoja eso en la batalla de líderes de mañana en el “Domingo Santana”.— Gaspar Silveira Malaver

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