Después de breve dolencia y a la edad de 71 años, esta noche se desligó de la vida en el Centro Médico Pensiones de Mérida el reconocido karateca de origen español José Fernández Moral, principal promotor, en las últimas cuatro décadas, del karate de estilo shotokan en el sureste de México.
Discípulo distinguido del maestro japonés Teruyuki Okazaki y director de diferentes academias en Mérida desde los años 70, cuando llegó de su natal Villafranca del Bierzo (León) a residir a la capital yucateca, al sensei Fernández Moral, cinta negra séptimo dan (el mayor rango en México), le sobreviven, entre otros deudos, su hijo Bernardo Fernández Cárdenas, hermana Elena viuda de Espinosa y sobrinos Espinosa Fernández.
La inhumación se realizará mañana jueves, a las siete de la noche, en la iglesia de María Inmaculada (Campestre).
La trayectoria de José Fernández Moral en fotos
Hizo del karate un estilo de vida
José Fernández Moral , quien falleció esta noche, sembró en el karate y la cosecha fue más allá del tatami y el deporte.
La filosofía del sensei Fernández Moral, cinta negra séptimo dan, fue siempre la misma: hacer del karate un estilo de vida que permitiera a sus alumnos crecer como seres humanos, fomentar los lazos de caballerosidad por encima de los logros en la competencia.
José Fernández Moral nació el 2 de septiembre de 1947 en Villafranca del Bierzo, León, España, y obtuvo la naturalización cono mexicano.
Se inició en el karate en 1966, en el Club Ollimpic Billacourt, en París, Francia.
A México llega en 1971 y fue pionero en Mérida del karate estilo shotokan. Y aquí se quedó a construir un legado que, cuatro décadas después, sigue cosechando frutos en el Dojo Central del Sureste, en Montectisto.
El más alto grado en Yucatán
Se convirtió en cinta negra, primer dan, en 1969 en París. Su último grado fue el séptimo, que logró en 2015 en Filadelfia, Pensilvania. Es el nivel más alto en Yucatán y uno de los más altos en todo México. Cuatro de sus alumnos son actualmente sexto dan.
Fue entrenador y couch de selecciones mexicanas para competencias internacionales. Fue instructor reconocido por la International Shotokan Karate Federation (ISKF), miembro de la Comisión de Arbitraje de la Federación Mexicana e integrante del Comité de la misma.
El sensei asistía regularmente al Master Camp Seminario Internacional de Karate, de Filadelfia, Pensilvania, en el que participan los instructores de más alto nivel en el mundo.
José Fernández Moral deja enorme legado en el karate shotokan en Yucatán
Pasión de un grande
Procuró siempre que sus alumnos de iniciación aprendieran el “Dojo Kun”, para que, cuando fueran grandes, en el karate y en la vida, no lo olvidaran jamás.
Para el sensei José Fernández Moral (1947-2018), tan importante era lo que ocurría en el tatami, con el karategui puesto, como lo que sucedía en la calle, la oficina y el hogar. Y ese es su legado.
“El karate busca la perfección; jamás vas a lograrla, pero vas a obtener cosas buenas en el camino”, dijo en una entrevista con el Diario, teniendo a su lado a una eminencia del milenario arte marcial, de la que él y sus alumnos disfrutaban y aprendían cada vez que venía al Dojo de Montecristo: el máster Teruyuki Okazaki, su sensei, cinta negra décimo dan y máximo representante del shotokan en el mundo.
Fallecido ayer en esta ciudad, José Fernández Moral llegó a Yucatán en 1971 con una misión: crear una escuela de karate en la que pudieran los alumnos yucatecos tomar el precepto por el que el sensei Gichin Funakoshi creó el shotokan.
Lo recitaba cada vez que podía, en sus cinco puntos fundamentales:
1. Perfecciono mi carácter.
2. Soy honesto y leal.
3. Mantengo mi espíritu de superación.
4. Me respeto y respeto a los demás.
5. Evito actuar con violencia.
Cuando anunciaba alguna de las dos grandes actividades del Dojo Central del Sureste, en Montecristo, tenía algo para señalar y trataba de que fuera referente.
Si era el Seminario Internacional, siempre impartido por una figura destacada de este arte marcial, lo primero que el maestro Fernández Moral intentaba era alentar a los participantes, principiantes o avanzados, “a tomar todos los consejos, a aprender cada movimiento que el sinodal nos pueda otorgar como enseñanza”. Y esos másters eran lo que él llamaba muchas veces “grandes ligas” o “como gente de Champions League”. El sensei Okazaki es décimo dan, su sobrino Hiroyoshi, actual director de la International Shotokan Karate Federation, posee el noveno dan, y otros famosos exponentes que han venido a Mérida mostraron su talento y fueron parte del aprendizaje de los yucatecos.
Y si era para promocionar el Torneo Anual, sus máximas no las cambiaba por nada. Una muy reiterada era: “Se busca que un triunfo no se le suba a la cabeza a nadie, si no se desequilibra”.
Fernández Moral no nació en Yucatán (vio la luz por primera en Villafranca del Bierzo, en León, España), pero desde su llegada se hizo uno de los nuestros.
Alcanzó, y sus alumnos también, cotas que, se sinceraba siempre, “no pensaba que se pudieran lograr”. Pero lo consiguieron paso a paso él y sus karatecas, a los que, tras verlos siendo buenos competidores, en los años 70, cuando trabajaban en un céntrico edificio meridano, se puso como meta hacerlos mejores karatecas.
“La competencia es buena, pero no es lo único ni lo más importante para nosotros en el karate”, decía siempre. Esa frase era como uno de sus principios básicos para el arte marcial.
Procuraba siempre que estar en el tatami fuera como ir a una fiesta de etiqueta. “Se es karateca siempre. Aunque a veces a mí no me gusta decir que soy karateca. Pero uno tiene que mostrar la clase incluso con solo pararse en el tatami, con solo vestirse. Y lo último es pensar en el ataque, en ganar una competencia. Por eso digo que uno debe ser elegante, no por vanidoso, sino por principios, por valores humanos, por ser hombres de bien”.
Centenares de alumnos pasaron por sus manos. Muchos hoy son destacados karatecas y cuatro de sus discípulos son cinta negra sexto dan: Pedro Torre López, Fernando Quijano Pereira, Manuel Carrillo Sáenz y Salvador Farías Gallegos. Pero muchos más cumplieron el cometido que tenía su desaparecido sensei: ser hombres de bien, primero y siempre.
¡Ossss, sensei!— Gaspar Silveira Malaver

La obra del profesor Fernández Moral en citas
Algunas frases del profesor José Fernández Moral en diversas entrevistas con el Diario
Una de las cosas que me motivaban para quedarme era que los yucatecos recibían con agrado las enseñanzas que día a día les difundía.”
La competencia es buena, pero no lo único ni lo más importante para nosotros en el karate.”
Se busca que un triunfo no se le suba a la cabeza a nadie, si no se desequilibra.”
El karate busca la perfección; jamás vas a lograrla, pero vas a obtener cosas buenas en el camino.”
En las competencias se mueve la vanidad, mientras que en un seminario el enfrentamiento es contra la propia capacidad, independientemente de lo que hagan los demás.”
Somos humanos y podemos cometer errores, pero lo primordial es detectarlos y aprender de ellos.”

