Tras la huella del talento
Recordamos una frase del difunto Alberto Jaoachim en ocasión de un scouteo en el campo del Volante, hace ya casi tres décadas: “Para ir a ver a un pelotero, hay que ir hasta en burro”. Lo decía porque las travesías en las entonces vías de comunicación no eran lo fáciles que son hoy en día.
Pero el chiste de esto de ser scout es ir a donde te digan que puede haber algo.
Ayer lo hicieron dos buscadores de talento de equipos de Grandes Ligas, que se metieron en las polvorientas carreteras de Paraíso, a la vera de la Mérida-Progreso, para seguirles la huella a 13 peloteros que tienen los Olmecas de Tabasco, algunos ya firmados, otros en el proceso. La intención es la misma en todo caso: los scouts, seguir a los peloteros; y los beisbolistas, luchar para ser profesionales.
No en burro, pero sí a vuelta de rueda, llegaron a algo que parece un verdadero paraíso entre los montes. La Academia “JC Uribe”, construida en un terreno de una hectárea, ideal para un “show case” como el montado ayer.
Allí, convocados por Juan Carlos Uribe Manzano, quien alguna vez fue lanzador de sistema de sucursales de los Cerveceros de Milwaukee, se dieron cita 13 jovencitos, la mayoría yucatecos, jugadores de todas las posiciones, para ser observados por Efraín Lara, de los Rangers de Texas, y Oneri Fleita, de los Filis de Filadelfia, acompañados por Félix Zulueta, directivo de los Olmecas. Y ya con el hecho de estar ante la pistola de radar para ser seguidos minuciosamente por los ojos de los cazatalentos de Grandes Ligas puede ser un hitazo para los chicos de la “Marimba”, como conocemos a Uribe.
El progreseño y sus hijos Carlos Enrique y Juan Carlos, trabajaron ante el sol a rajatabla para tratar de hacer que sus peloteros llenen el ojo de los exigentes visitantes.
De ver a todos hacer algo (lanzar, fildear, batear, catchear, correr…), hubo nota alta por tres de casa: Henry Ortega Janix, Daniel Núñez y Nicolás Ortiz Jiménez, a quienes volverán a ver cuando se unan a la pretemporada de los Olmecas de cara a la campaña 2019 de la Liga Mexicana. El tabasqueño Samuel Gómez y el veracruzano Eduardo Cabrera, receptor este último, está entre los sobresalientes.
Las instalaciones, cabe decir, igual les llenaron la pupila a los scouts.
En un terreno de una hectárea, la familia Uribe-Frías levantó un auténtico paraíso para practicar béisbol: el cuadro bajo al completo, un área especial de bulpén, con medidas reglamentarias; jaula de bateo, espacio para hacer malla y una casa-club para descansar.
De a poco en poco, los Uribe lograron esa instalación de primera, conocida por pocos, necesaria para este tipo de béisbol. “Allí vamos, paisano”, nos dijo Uribe Manzano en una pausa del “show case” de ayer. Una década de trabajo que, a la vista ahora, vale decir que mereció la pena levantarla.— Gaspar Silveira
