El toreo llora al “Monstruo”, a 72 años de su deceso
“Manolete ya se ha muerto. Muerto está que yo lo vi”, fue una frase célebre del famoso periodista “K-Hito”, escrita tras el deceso de Manuel Rodríguez “Manolete” el 28 de agosto de 1947.
Aquel agosto, la parca que tantas tardes había barbeado las tablas de un torero de valor descomunal se hizo mortal y rosa en Linares. Manolete se vistió aquella tarde en el hotel Cervantes, en la habitación número 42. Dice la leyenda que Manolete llevaba la muerte escrita en la cara antes de pisar el ruedo de Linares.
Ayer se cumplieron 72 años del deceso de uno de los toreros más importantes de todos los tiempos.
Según relata Fernando González Viñas en “Manolete, biografía de un sinvivir”, la mañana de la tragedia el “Monstruo” cordobés había recibido en su habitación del hotel, “en pantalón de pijama”, a los periodistas “K-Hito” y Bellón.
“Les dice que le gustaría que ese festejo fuese el cierre de la temporada. Lúgubre premonición. Incide después en la dureza de su profesión, la exigencia cada vez mayor del público, y cuando la entrevista deriva en una posible boda con Lupe Sino, responde: ‘No le tengo miedo. Creo que es el estado perfecto del hombre, pero yo no sé hasta qué punto sería un buen marido…’”, de acuerdo con apuntes publicados por la periodista Rosario Pérez ayer en la edición de “ABC” de Madrid.
En este mismo libro se recoge un fragmento de la entrevista que le realizó El Caballero Audaz en julio, donde Manolete anunciaba que se retiraría al finalizar la temporada:
“Me retiro profesionalmente al final de esta temporada”, habría dicho.
¿Por qué?
“En realidad, y tal vez únicamente, ¡el hambre que tengo ya de vivir la vida y no continuar siendo un muñeco y un esclavo de ella! La existencia que llevamos los toreros es muy triste, aunque el público crea lo contrario”.
Setenta y dos años de la cornada mortal de “Islero” a Manolete. Y la leyenda sigue creciendo.— Megamedia
