Zina Pérez, al Championships Bikini Wellness
El nombre de Zina Goretty Pérez Alor quizá ahora no le diga nada.
Pero ella quiere encargarse de que pronto sea conocido. Y reconocido igual. La joven atleta, nacida en Quintana Roo y asentada desde hace casi una década en Yucatán, ha superado un mundo de adversidades, de salud, personales y profesionales, para lograr parte del sueño que tuvo desde que se involucró en el ambiente de los gimnasios, las pesas y el deporte: participará por México en el Juniors Championships Bikini Wellness, que tendrá lugar en Budapest, Hungría, del 22 al 25 de noviembre.
Podría parecer algo fácil. Pero vaya que ha sido complicado.
Pequeña de estatura, ahora ya con un cuerpo torneado y tonificado que podría ser envidia de muchos y muchas, Zina está ultimando detalles para ese viaje al Viejo Continente. Una sesión de entrenamiento en Altabrisa la interrumpe para charlar con el Diario sobre los momentos que está viviendo, de cara a la cita más importante de su vida.
Todo comenzó, literal, pensando en cuestiones de salud. “Llegué al fisiculturimo por un problema hormonal. Me mandan al gimnasio para que trabaje como una ‘persona normal’, para bajar de peso. Me dicen: ‘Ponte a hacer cardio’. Estaba en primer grado de obesidad. Me metí a hacer ejercicios, según yo para estar más saludable y regular en el proceso hormonal que tenía. Y comencé a toparme con gente del medio, vi a las chicas que competían y me decía: ‘Creo que yo puedo hacer eso, yo puedo verme así’. Antes me preguntaba qué tengo que hacer para tener unos brazos súper tonificados. Ahora, puedo tenerlos”.
Pero sabía a dónde se metía. Y para obtenerlo, hubo que esforzarse al máximo.
“Me enseñaron a cómo debo de comer, qué hay que evitar. Porque esto es 24-7, hay que dormir tus horas, comer… Con disciplina. Comencé a intentarlo, había con que trabajarlo (su cuerpo)”.
Y así comenzó la historia. Ahora, apunta a otros escenarios.
“Piel Morenita”, como le conocen en el mundo del fitness, cuenta sobre el bikini wellness femenil y el rol de mujer. Es, ante todo, “una persona como cualquier otra”.
“Esto es algo que va más allá del alto rendimiento. Hay que ensamblar las facetas de tu vida. Al final soy estudiante, soy cosmetóloga, soy profesional. Hay que cumplir, organizarte para los objetivos de la preparación. Clases, citas de trabajo… Es parte de un atleta el poder organizarte y trabajar con lo que tu entrenador te manda, es el guía. Él te dice cuánto debes de hacer”.
Y todo, afirma en una pausa de su trabajo con su entrenador Julio Andrés González Llano, “es más allá de lo que había pensado. Y es importante que la gente lo sepa: uno se forma expectativas sobre cómo moldear tu cuerpo y la verdad, a veces (las expectativas) son muy cortas, muy bajas. Pero el cuerpo es increíble y puede llegar a moldearse más allá de lo que piensas. Y pues en cuanto a la carrera profesional, como deportista, superé todo lo que había pensado en la vida porque, sí, alguna vez pensé en llegar a ganar, pero lo he hecho en este año. Ha sido muy placentero para mí”.
Por el top 5
Y ahora quiere rankearse en el Mundial.
“Buscaremos meternos en el top 5 de las mejores wellness juveniles del mundo. En México hay buenas atletas y valdría que alcancemos un buen lugar”.
Pero, como la gran mayoría de los deportistas de élite en México en la actualidad, están en serio predicamento por falta de apoyos, gubernamentales y privados.
“Estamos en busca de apoyos. Mandamos cartas al gobierno del Estado para solicitar ayuda económica. No nos apoyan mucho. ¡Vamos a un Mundial a representar a México! La Asociación nos ha apoyado en cuanto a viáticos para el nacional, pero para un campeonato internacional se requiere más y no hay recursos. Debe ir mi entrenador también porque es mi guía y es complicado obtener fondos”.
Pero no se raja. Seguirá luchando y quiere servir de ejemplo.
“Quiero decirles a las niñas que mantengan sus expectativas muy altas. Lo que se propongan, lo pueden lograr. No tiene que caminar solas, habemos guías, gente que puede acompañarles. Estoy segura que sí”.— Gaspar Silveira Malaver
