Estimados lectores, creo que ha llegado el momento de hablar de Tom Brady. El quarterback más exitoso de todos los tiempos está teniendo una de las peores temporadas de su carrera, obligando a la prensa a cuestionarse (una vez más) si estamos viendo el ocaso de su carrera.

Si bien es cierto que los Patriotas se mantienen en lo más alto de su división con marca de 10-2, la derrota de la semana pasada contra Houston bajó a los “Pats” del primer sitio de la siembra en la Conferencia Americana. Además, los Bills de Buffalo se ubican a solo un juego de distancia en la División Este. Las preguntas entorno a Brady y la ofensiva de Nueva Inglaterra poco tienen que ver con el récord del equipo. Lo que preocupa es lo que ve cada semana, aún cuando salen con la mano alto. En defensiva, estamos hablando de uno de los mejores equipos. Pero al momento de atacar, los Patriotas son prácticamente inoperantes.

Los dirigidos por Bill Belichick no superan la barrera de los 30 puntos en ofensiva desde octubre, cuando lo hicieron ante Gigantes, Jets y Pieles Rojas, tres de los conjuntos más perdedores de la liga. Desde entonces, los “Pats” batallan para anotar 20 puntos o más, y han caído ante los Texanos y Baltimore, este último el nuevo rival a vencer en la AFC. Brady aún no se repone de la partida del ala cerrada Rob Gronkowski, quien se retiró tras la victoria en el último Super Bowl. Y al equipo vaya que le hace falta Antonio Brown, el polémico receptor que causó baja por sus problemas legales. El veterano Julian Edelman y los jóvenes Sony Michel y N’Keal Harry poco han podido hacer para ayudar a su mariscal de campo, que llega a la semana 14 con un rating de pasador que apenas figura entre los 30 mejores de la liga. ¿Acaso estamos viendo el fin de una dinastía, o Brady volverá a callar bocas como lo ha hecho un sinnúmero de veces en su carrera?

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