Agarrón en semis
Roger Federer derrotó al estadounidense Tennys Sandgren, 100o. del ranking, por 6-3, 2-6, 2-6, 7-6 (8) y 6-3 en duelo de cuartos de final en el Abierto de Australia.
“Durante un buen rato pensé que estaba sentenciado. Desde luego, con unos pequeños destellos en los que quizás no. De repente te das cuenta de algo: ‘no está acabado’”, dijo Federer, quien solo una vez previa había ganado un partido tras afrontar hasta siete bolas de partido, igualando algo que hizo en 2003. “No fue hasta que gané ese cuarto set fue cuando pensé que podría darle la vuelta a esto”.
El astro suizo reveló posteriormente que arrastra una molestia en la ingle y que no está seguro si estará plenamente recuperado para su próximo partido. Le toca medirse contra el campeón vigente Novak Djokovic, quien abrumó 6-4, 6-3, 7-6 (1) al canadiense Milos Raonic para quedar 10-0 de por vida ante el subcampeón de Wimbledon en 2016.
Será el 50mo duelo entre Federer, que ha ganado 20 títulos en las grandes citas, y Djokovic, que tiene 16.
“Tremendo respeto por Roger, todo lo que ha conseguido en este deporte”, dijo Djokovic, antes de bromear sobre el partido del suizo, diciendo “espero conseguir al menos un match point”.
El serbio domina 26-23 en el historial directo con Federer, incluyendo sus últimos cinco duelos en los grandes.
“Roger es Roger. Sabes que siempre saldrá a jugar al máximo, sin importar la superficie”, dijo Djokovic. “Disfruta esta clase de partidos, las grandes rivalidades, las semis, las finales de los Grand Slams.
En el cuadro femenino, Ash Barty se puso un paso más cerca de poner fin a una sequía de cuatro décadas para los australianos en su Grand Slam.
Ash, primera cabeza de serie, salvó puntos de set en el 11mo juego y en el tiebreaker antes de aprovechar su inercia contra la bicampeona de Wimbledon Petra Kvitova, y ganó 7-6 (6) y 6-2.
La local se enfrentará ahora a Sofia Kenin, que llegó a semifinales de un major por primera vez tras derrotar 6-4, 6-4 a Ons Jabeur, 78va preclasificada.
Hay mucha expectación en torno a Ash Barty, que aspira a convertirse en la primera mujer australiana desde Chris O’Neil, en 1978, que gana el Abierto de Australia. El primer major de la década podría poner fin a una espera de 42 años. Ningún hombre australiano ha ganado desde 1976.
