Hugo Sánchez, en celebraciones de su mítica temporada de 1989-90, cuando marcó 38 goles con el Real Madrid, todos logrados a primer toque.

Impresionante, y difícil de superar, el hambre de Hugo Sánchez en todos sus goles de 1989-90

Hugo Sánchez tiene récords y apuntes de sobra para ser el mejor jugador y el más famoso mexicano de la historia, y uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos en el mundo.

El “Macho” es el “Macho”. O el “Manito”, o “Hugol”, o el “Pentapichichi”.

Se le recuerda por sus cinco trofeos “Pichichi” al mejor goleador de España, cuatro logrados con el Real Madrid y uno, el primero, vistiendo la playera del Atlético de la capital hispana.

Por casi treinta años ostentó junto con Telmo Zarra, mítico jugador español, el récord de más anotaciones en una temporada, que en 2010-2011 Cristiano Ronaldo, sumando un gol polémico, les arrebató al terminar la temporada con 41, según el periódico “Marca”, que premia al mejor goleador de la temporada en España.

Lo que nadie ha podido igualar, y difícilmente puedan alcanzar, es algo que llevó a Hugo a jugar como un Dios en España: el poder de rematador. Y letal, impresionante a primer toque.

Cuando se habla de los récords de Zarra, de la potencia increíble de Cristiano, de la magia de Leo Messi (actualmente el mejor goleador histórico de la Liga de España), entonces es que sale a relucir lo que al famoso ariete mexicano puso por delante de todos: sus 38 goles de la temporada 89-90 con el Real Madrid fueron a primer bote, primer contacto.

Y nadie ha podido lograrlo ni acercarse siquiera. De eso hablan hoy en día los historiadores, dejando de lado la marca de 38 que compartieron Zarra y Hugo antes de ser superados por “CR7”.

Hace unos días, reviviendo momentos en la web, en un vídeo del Real Madrid en que habla Jorge Valdano sobre la gran historia de Hugo, el argentino expresa, entre otros puntos, que no había un rematador de tal hambre de gol que el mexicano. Y otros analistas que cubren al cuadro merengue hacen referencia a ello: la intención de un fuera de serie en el remate, con los pies y la cabeza.

Hugo y el Real vivieron una temporada llena de logros impresionantes.

El cuadro blanco marcó en total 107 goles y 38 tuvieron la firma del “Pentapichichi” para igualar la marca que Zarra logró con el Athletic de Bilbao 39 años antes.

El delantero mexicano disputó aquella temporada 35 partidos de Liga, todos ellos como titular. De esos 35, jugó completos 31, alcanzado los 3,073 minutos sobre el terreno de juego. Con sus 38 goles, Hugo superó el coeficiente de anotaciones por partido aquella temporada, un promedio de 1.085 tantos por cada juego.

Ver a Hugo en acción era algo impresionante. Remataba a portería todo lo que le llegaba, de primera, y siempre con peligro. Anotaba goles de todas las facturas. Aquella temporada 89-90 marcó nueve goles de cabeza, seis de falta, cuatro de penalti… De todas las posturas, desde cualquier lugar…

Un tiro ante Cádiz está recordado como uno de los más complicados de la historia, pues “Hugol” prendió el balón desde el lado izquierdo y la metió junto a la horquilla con un balazo. Fue el 1 de octubre de 1989 en el “Santiago Bernabéu”. El Real Madrid vencía 3-1 y en el minuto 89 Hugo transformó un lanzamiento de falta directa para firmar el 4-1. ¡Pero cómo lo hizo! El balón estaba fuera del área por la izquierda. Lo más lógico era enviar un pase al área para que alguien rematara el esférico, puesto que casi no había ángulo para realizar un disparo directo a portería. Pero Hugo disparó a puerta. Lanzó un tremendo cañonazo con la zurda y el balón hizo un efecto colándose por la escuadra de la meta gaditana. Un gol realmente espectacular.

Y así se pasó el curso 89-90 Hugo Sánchez. Haciendo goles y más goles hasta plantarse en la última jornada con 35 goles. El mexicano no había podido jugar la jornada 33 frente al Celta por una tarjeta amarilla que le mostró el árbitro Urío Velázquez en Zaragoza. Tampoco pudo jugar en la 37, frente al Atlético de Madrid, a causa de una sanción que le aplicó el Comité de Competición a raíz de una entrada realizada… un mes antes en la final de Copa frente al Barcelona. Un vacío legal imposibilitó el recurso del club, lo que indignó al Real, que no pudo contar con su “Pichichi” en el “Vicente Calderón”. Así las cosas, al mexicano le quedaba sólo un partido para tratar de igualar los 38 goles de Zarra.

Y lo consiguió. Frente al Oviedo de Jabo Irureta, Hugo Sánchez firmó su tercer “hat trick” de aquella campaña y alcanzó los 38, el sábado 5 de mayo de 1990. En aquella jornada festiva, Hugo fue protagonista y todos sus compañeros trataron de ayudarle enviándole todos los balones que podían. A punto estuvo de superar la mítica cifra. Sobre todo en una jugada en tiempo de descuento en la que el delantero mexicano logró controlar dentro del área un balón largo que le había enviado Parra. El mexicano recortó, se deshizo de un defensa y disparó con la diestra. Sin embargo, el arquero asturiano José Enrique Heres, que aquel día jugó su único partido en Primera División, salía con acierto para evitar el gol. Hubiera sido el número 39.

Así que finalmente fueron 38 las volteretas que ofreció el mexicano a la parroquia blanca durante aquella célebre temporada 1989-90. Récord de goles para el Real Madrid con 107 y para Hugo Sánchez con 38… todos de primera intención.

Rafael Martín Vázquez era parte clave de la gloriosa “Quinta del Buitre” que fue fundamental en la temporada de Hugo. Por aquellos años, el medicampista madrileño y Sánchez compartieron, además de buen fútbol, la habitación durante las concentraciones. Él le dio el magnífico pase para que el mexicano rematara de chilena ante el Logroñés, en uno de los goles más aplaudidos pues, estando en cancha ajena, los aficionados locales sacaron pañuelos blancos para celebrar el golazo. Nadie mejor que él para analizarlo que Martín Vázquez.

“Hugo era un hombre adelantado para nuestra época”, relató, y destacó que “el talento físico de Hugo Sánchez, su fuerza mental y la manera de cuidar su imagen eran únicas. En cuanto al remate, fue siempre único. No recuerdo un jugador que los 38 goles los haga de un solo toque, Hugo tenía un repertorio increíble”.

Se marchó del Madrid con 164 goles en 240 partidos en Liga, y 208 en total entre todas las competiciones del cuadro capitalino, que le convierten en el sexto goleador histórico del club. Una bestialidad. Regresaría a España para jugar una temporada en el Rayo Vallecano, donde siguió engrosando sus cifras goleadoras para dejarlas en 234 en 347 partidos. Su huella será para siempre imborrable aunque pasen los años en el “Bernabéu”.— Gaspar Silveira

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