Rafael Castañeda, ante una batalla más importante
“Consciente y lleno de expectativa de vida”. Así se encuentra Rafael Castañeda Ramírez, conocido en el mundo del béisbol como el “Chivigón”.
Hace poco más de un año, Castañeda llegó a los Leones de Yucatán para cubrir una función clave en el dogaut: ser el couch de banca de Luis Carlos Rivera, nombrado mánager melenudo.
Apenas ocho juegos hablan transcurrido y el alto mando de las fieras le avisó que estaba fuera de la organización.
De vuelta a casa, el que fuera destacado jugador de cuadro por dos décadas en la Liga Mexicana comenzó a vivir otro desafío, quizá el juego más difícil y peligroso de su vida. Un cáncer de estómago lo mandó a la banca. Y por largos meses peleó en ese turno al bate agobiante.
El domingo pasado, tras esa batalla, colgó un alentador mensaje en sus redes sociales, dando señal de que estaba listo para seguir con otro turno igual de complicado: la recuperación y rehabilitación. “Ahí vamos poco a poco, con toda la fe y con Dios de la mano pensamos en que todo va a salir bien”, nos comentó Rafael, arrancando una convalecencia lleno de vitalidad.
“Vamos a estar bien”.
Mandó un mensaje a la afición yucateca, que repentinamente dejó de verle en la caseta. En realidad, nunca hubo una notificación del porqué de su salida.
“Me llamaron y me dijeron que estaba fuera. Así es el béisbol”, añadió. “A la afición de Yucatán siempre la recordaré con cariño. Me tocó una época como jugador y ahora esta experiencia como couch. Es muy grato siempre ir a jugar a Mérida y disfrutar cada partido”, señala Rafael, cuyo hermano Héctor trabaja para las fieras y radica en Yucatán desde hace muchos años.
“Desgraciadamente el año pasado solo estuve ocho partidos y vino la decisión de quitarme de couch. Es algo que no está en nuestras manos, y menos cuando en el equipo no salen bien las cosas”, agregó.
Ahora, la vida le está dando otra página para escribir más de su propia historia.
Su post en Facebook lo abre con estas palabras: “Hoy en día triunfará el que mejor se adapte a los nuevos cambios de vida”.
En el mensaje, entre otros puntos señala lo siguiente: “… en días pasados me realizaron una operación de emergencia, donde me tendré que adaptar a una nueva forma vida y de comer, pero ahora será por una sonda por el intestino”. “Este nuevo cambio trae para mí comenzar a ganar y todo lo que conlleva seguirá subiendo, eso te reconforta, el saber que ahora todo será para arriba”.
El “Chivigón”, quien es un gran aficionado a la fiesta brava, comenta que “ahora tendré que esperar a que con las quimioterapias restantes empiecen a reducir el tumor de mi estómago, porque no deja pasar todos los nutrientes que mi cuerpo necesita para estar bien, y para no estar con altibajos de anemia, sangre, hemoglobina”.
Una larga y gran historia de vida la suya. La disciplina y prestancia ganada en los diamantes le ha dado en parte la fortaleza para afrontar este juego tan difícil que está disputando. El apoyo moral que el mundo del béisbol le está dando, incluso con aportaciones económicas (cuenta bancaria número 4915 6630 5116 4326) y estar rodeado siempre de su familia, le han proporcionado una bocanada de oxígeno justo en cuenta de 3-2 con dos autes en la novena entrada. Momento clave con la vida en juego.
“A Dios gracias están conmigo. Y ojalá pueda volver al campo, al béisbol, y nos podamos saludar en Yucatán”, añade.
El partido puede ponerse mejor. Seguro que sí lo puede ganar.— Gaspar Silveira Malaver
