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Metro a metro, la gloria atizaba el orgullo del rival

La apnea o freediving nació con un griego, unas libras esterlinas y una licencia para pescar con dinamita.

En junio de 1911, en el Mar Egeo, un barco italiano perdió su ancla, que quedó a 77 metros de profundidad.

Luego de varios días tratando de recuperarla, un buzo se ofreció voluntario. Era Yorgos Haggi Statti, quien aseguró que podía descender 100 metros y aguantar siete minutos sin respirar.

El aspecto de Yorgos no esperanzaba mucho: raquítico, con déficit auditivo, sin una membrana timpánica, con un efisema pulmonar…

Yorgos buscó en la profundidad, sin aletas, sin gafas, con una piedra de 45 kilos atada para bajar más rápido. Y cumplió su promesa.

En la evolución de la humanidad, bucear a pleno pulmón ha sido una tónica, pero con Yorgos comenzaba una nueva historia, la cual continuó en la Segunda Guerra Mundial con los apneístas de combate que buscaban minas o instalaban explosivos en la profundidad y en las embarcaciones enemigas.

El freediving moderno comenzó en 1949 con Raimondo Bucher, quien descendió 30 metros. Había impuesto un récord. Dos años después, Enio Falco y Alberto Novelli lograron 35 metros. Bucher reaccionó y llegó a 39. La respuesta de los dos anteriores fue 41 metros. Había comenzado la atractiva guerra por los récords.

En la época de los años 60, cinco nombres propios coparon el deporte con nuevas marcas: Amerigo Santarelli, Enzo Maiorca, Tetake Williams, Robert Croft y el delfín humano, Jacques Mayol. En 1960, Santarelli descendió 44 metros.

Fue el turno de una figura mítica, Enzo Maiorca, quien a finales de ese año bajó a 45 metros. Santarelli recuperó el cetro con 46 metros, pero Enzo lo destrozó con 49.

A la par de Enzo, en los 60, Tetake Williams buceó hasta los 59 metros; luego, Jacques Mayol logró 60 y Enzo recuperó el cetro con 62. Ese mismo año apareció en escena Robert Croft, quien inspiró el personaje de Aquaman, y alcanzó 64 metros sin traje ni máscara ni aletas; esta marca la igualó Enzo Maiorca poco después.

Jacques Mayol seguía en la escena y llegó a 70 metros. Poco después, Croft logró 73. Enzo, un año después, alcanzó los 74 y Mayol recuperó el cetro con 77 metros.

Enzo Maiorca alcanzó 80 metros en 1972. Mayol, los 86 e incluso los 100 en 1976. Se rompía así la barrera mítica de 100 metros. Hoy, este deporte, sigue creando récords y pugnas inolvidables.

 

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