El hunucmense hizo realidad su sueño ante Niño
El 6 de noviembre de 2010 Gilberto Keb Baas hizo realidad el sueño, no sólo de un boxeador, sino de todo el clan Keb. Cuando le alzaron la diestra para proclamarle ganador en el Polifórum Zamná, el quinto peleador de la saga de los “Babe Luis” logró la meta que su papá y sus hermanos boxeadores habían intentado años atrás.
Un par de horas después, en un restaurante del norte de Mérida, uno de los más grandes boxeadores de la historia, Ricardo López, se refirió a la victoria en palabras más o menos así: “No hay nada más hermoso que te corones y que te vea tu familia y tu pueblo”. El flamante monarca estaba en la mesa de junto tratando de comenzar a disfrutar esa victoria memorable.
José Gilberto Keb Baas, nacido en Hunucmá el 21 de octubre de 1977, se convirtió en el séptimo pugilista yucateco en alcanzar una diadema universal entre los organismos más reconocidos, siguiendo la estela creada por Miguel Canto Solís, “El Maestro”, en 1976, y que luego siguieron los legendarios Guty Espadas papá, Freddie “Chato” Castillo, Juan Herrera, Lupe Madera (fallecido), entre los años 70 e inicios de los 80, y a la que luego se sumó Guty Espadas hijo. El chicxulubense Silverio “Chamaco” Ortiz hijo fue monarca de peso superligero de la Asociación Internacional de Boxeo.
Keb se preparó con ahínco para la velada del 6 de noviembre de hace diez años en el Polifórum Zamná, donde venció por decisión mayoritaria de los jueces al entonces monarca Omar Niño, originario de Jalisco.
De los tres solones, dos vieron ganar al peleador yucateco: Alejandro Gómez Rueda y Eliseo González, con tarjetas de 115-111 y 116-110, y otro, Miguel Ángel Morán otorgó un empate 113-113.
La escandalera
El anuncio del veredicto propició una escandalera en el Polifórum, donde hubo un entradón en la velada montada de manera conjunta por los promotores Pepe Gómez, Juan Diego Arjona y Héctor García, y fue alzado en brazos por varios aficionados en el ring, primero por su amigo hunucmense Mario Cenallos Bojórquez.
El réferi fue Jesús Manuel Erosa (recientemente fallecido) y el supervisor del Consejo Mundial de Boxeo, José Manzur Argüelles.
Uno de los narradores de la velada para Televisa fue precisamente Ricardo López Nava, el inmortal “Finito”, con Eduardo Camarena, Coincidimos con él brevemente, en medio de una algarabía propiciada por el ascenso al trono mundial de un yucateco más. Y sus palabras reiteraron el valor de ganar el cetro en la tierra de nacimiento. Varias veces “Finito”, pausado al hablar, lo dijo: “Qué bueno que fue en su casa”. Él, un mito de los pesos minimoscas del CMB, más que nadie sabe de eso se coronarse y ser monarca universal ante los ojos de su gente, en todo México.
Keb Baas, dirigido por Joe Baquedano, realizó dos defensas, la primera exitosa, en el mismo escenario meridano, ante José Antonio “Jaguar” Aguirre, el 26 de febrero de 2011, y la segunda, ante Adrián “Confesor” Hernández, quien, en una polémica contienda, le arrebató el cetro en Texcoco el 30 de abril del mismo año.
No volvió a reinar. Tuvo una pelea más y, con 34 años, decidió colgar los guantes. Ahora está dedicado a la preparación de boxeadores, entre ellos su hijo, que, como él, sueñan con alcanzar la grandeza de un título. No todos lo logran. Pero él cumplió el objetivo.— Gaspar Silveira
