Confirman deceso de El Engendro en Guadalajara
La lucha libre mexicana se vistió de luto ayer, pues Raúl Mayo Castillejos, conocido en los encordados como El Engendro, falleció en Guadalajara, Jalisco. Tenía 60 años de edad.
Varios comentarios en redes sociales afirmaban que el exluchador tabasqueño falleció por complicaciones por el Covid-19, sin embargo, Karla Mayo, hija del rudo, explicó al Diario que su papá desde hace varios meses tenía problemas para respirar, debido a su adicción al cigarro.
“Mi papá tuvo problemas para respirar desde hace un par de meses, se le trató y mejoró, pero en la madrugada empeoró y lo tuvimos que internar. En el hospital nos dijeron que tenía líquido en los pulmones que tenía que ser drenado. En el tratamiento le pusieron unos tubos, pero el daño en los pulmones empeoró, los médicos lograron estabilizarlo, sin embargo a las dos horas tuvo otro ataque y falleció”, explicó Karla, quien agregó que elpasado 29 de marzo su papá recibió la vacuna contra el Covid-19, del laboratorio Sinovac.
Carlos García, exluchador yucateco, fue de los primeros en confirmar la triste noticia al Diario. También lo hizo Carlos Mayo Castillejos, hermano de Raúl, quien como luchador se presentó igual con los nombres de California King, Rayo Imperial y Coco Rosa.
La noticia impactó al pancracio yucateco, y es que en redes sociales luchadores y aficionados recordaron con mensajes y fotografías al apodado “Cabechilla”.
En 1976 El Engendro inició su andar en las lonas de Quintana Roo, donde fue alumno de Sombra Azul. Tras varios años de éxito en la Península, probó suerte en Juárez, donde luchadores como Tamba le ayudaron a darse a conocer en el centro del país.
En 1985 debutó en la Arena México con el nombre de California King, junto a Súper Máquina y Sangre Chicana. Se enfrentaron a Lizmark , Kiss y Atlantis.
Ya como El Engendro, perdió la máscara el 3 de febrero de 1991 en un repleto Toreo de Cuatro Caminos. Su verdugo: El Villano IV.
Sin máscara le fue mejor, pues sus gestos encendían a la afición. Se trató de un rudo de esos que hacían enojar al público con solo una mirada. A pesar de defender el bando del mal, siempre mostró gran técnica a ras de lona, con un interminable repertorio de llaves.
El Engendro también trasladó su llaveo a países como Japón, Estados Unidos y en los últimos años Ecuador, donde viajaba por temporadas para dar cursos. Tras varios años radicando en Jalisco, “Cabechilla” regresó a Yucatán en 2012 y desde entonces se encargó de compartir sus conocimientos a jóvenes luchadores locales.
En una de sus últimas presentaciones en Mérida, El Engendro se enfrentó al Negro Casas en la ExpoLucha 2018. En diciembre del año pasado regresó para ofrecer un curso.—Gonzalo Enrique Sandoval García
