El aumento en el precio del diésel ya comienza a sentirse en los bolsillos de los consumidores y en la dinámica comercial de la Central de Abasto de Mérida, donde productos básicos como el tomate y el limón son dos de los que mayor incremento en sus precios registran en los últimos días.
Durante un recorrido por el centro de distribución, locatarios señalaron que ambos productos ya venían al alza desde la última semana de Cuaresma, pero han resentido un nuevo ajuste en sus precios, ahora impulsado por el encarecimiento del combustible, clave para su transporte.
En el caso del limón, el incremento fue de 100% y 150% por caja, al pasar de $200 a $400 o $500. Esta variación impacta directamente al consumidor final, que hoy paga alrededor de $42 por kilo al menudeo, con ligeras diferencias en compras al mayoreo.
El tomate también duplicó su precio: de $250 por caja a $500 en promedio. En el mercado minorista, el kilo se comercializa en aproximadamente $43, con variaciones de $3 a $5 dependiendo del volumen de compra.
Cada caja contiene alrededor de 20 kilogramos de producto, lo que deja márgenes de ganancia cada vez más reducidos para los comerciantes.
Los ingresos deben destinarse no solo a la reposición de mercancía, sino al pago de empleados y servicios básicos como electricidad y agua, lo que complica la sostenibilidad de los negocios.
Para los comerciantes, el alza en el diésel representa solo un elemento más dentro de una cadena de factores que presionan sus ingresos y encarecen los productos básicos, en un contexto que continúa impactando a vendedores y consumidores.— Pablo César May Pech
