“Hacer negocios nunca es fácil, pero es relativamente más fácil cuando las cosas son favorables”, afirmó Rafael Ramírez de Alba, profesor y director del área de Entorno Económico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade), en la conferencia que impartió anteayer martes por la tarde en el hotel Camino Real.
Ante participantes y egresados del programa de Alta Dirección del Ipade, Ramírez de Alba señaló que cuando el viento está en contra las cosas son más complicadas y “el costo de cometer un error es muchísimo más alto”.
Como ejemplo, mencionó que cuando alguien está en una situación complicada no se mete a los ríos y a los rápidos a navegar con un equipo de segunda y con gente que no está capacitada ni comprometida con lo que hace.
Para ello, dijo, es fundamental darle a las personas con las que se trabaja las herramientas para que estén preparadas y motivadas, etcétera.
También refirió que es importante no dejar de invertir, tener los mejores equipos. “Así como la marea sube y levanta todos los botes, ¿ustedes qué creen que pasa cuando la marea baja? Bueno, además, se va a quedar todos los botes, te das cuenta quién se metió a nadar sin traje de baño”.
“¿Hay necesidades en México?”, cuestionó, para luego decir que también hay muchas oportunidades. “Pero los ganadores serán menos, los más preparados, serán los que viven y los que hacen las cosas mejor que todos los demás”.
Al abordar el liderazgo, dijo que el capitán del barco debe ser el primero en prepararse, mantener el optimismo, alentar y preparar a la gente.
En relación con el tema central de la plática, explicó que es importante conocer el entorno, pero cuando un economista dice, por ejemplo, que el tipo de cambio a fin de año estará en 18 pesos con 37 centavos “se está engañando, porque es imposible predecir el futuro”.
Lo que sí se puede más o menos saber o anticipar son las decisiones que toma el gobierno y su impacto, refirió. “Entonces, conocer el entorno económico en el que estás trabajando se vuelve súper relevante”.
Ramírez de Alba citó a un economista austriaco en el sentido de que todos los asuntos políticos actuales conciernen a problemas comúnmente llamados económicos.
“Al emitir su voto; es decir, al emitir nuestro voto, como ciudadanos adoptamos implícitamente una postura respecto a prioridades económicas. Tengamos claridad o no tengamos claridad”.
“¿Cuántas veces no votan por un candidato pensando: ‘Ojalá que salga bien, vamos a echarle las ganas (…) Mira, ya le dimos chance a los azules, ya le dimos chance a los rojos, dejamos a los amarillos, quién quita que el verde y en una de esas tenemos suerte”.
“Al final del día, estamos votando por unas políticas económicas que traerán una serie de consecuencias (…) Es como después del Covid, ¿qué se nos ocurre hacer con el Covid? Cerrar la economía a nivel global”.
“Tras el cierre de la economía se mandó a todo el mundo a su casa, mientras el gobierno se puso a imprimir dinero como si no existiera mañana. “¿Qué sucedió meses después? La inflación se detonó”.
También dijo que cuando se pasa de la euforia a la depresión, y en medio de una crisis, uno piensa que es el fin del mundo y que todos los bancos van a tronar, que las empresas van a caer.
Entonces el gobierno empieza a imprimir dinero, pero esa impresión de dinero llevará a que la inflación suba por algunos años. Cuando sube la inflación, ¿cómo se protege la gente? Comprando activos reales como el oro, comenta.
