Yucatán, aún sin mánager, logra heroica voltereta
Sebastián Valle elevó los brazos al cielo como agradeciendo por la bocanada de oxígeno que llegó a los Leones vía un batazo suyo en el momento oportuno.
Un doblete con la casa llena del receptor sinaloense volteó el score de un partido que, antes de que tomaran su turno las fieras en la octava entrada, era un tormento.
Los Leones ganaron 6-3 con una vibrante reacción al arrancar la serie ante los Guerreros de Oaxaca, en una noche en que todos se preguntaban quién sería el mánager de Yucatán tras la salida de Gerónimo Gil.
Oaxaca es el peor equipo de la Zona Sur en estos momentos, pero a los Leones el club bélico se le indigestó a la novena local, que fue dirigida, de forma interina, por Juan Francisco Rodríguez.
Un partido de dos lecturas: seis entradas de gran dominio de los lanzadores. Dos episodios de pitcheo desfondado de ambos lados. Los Leones desperdiciaron una gran salida de Yoanner Negrín, quien se fue con el partido ganado 1-0.
Pero Oaxaca empató en el séptimo ante el mejor hombre del bulpén melenudo, David Gutiérrez, y se acrecentó la crisis en la octava, en la que al panameño Enrique Burgos le anotaron dos veces.
La situación se tornaba crítica. Comenzaron los abucheos. Y es que, mire usted, paralela a la gran labor de Negrín, los bateadores iban francamente mal.
Un doblete de Luis Juárez en el acto inicial, que produjo la de la quiniela, fue el único hit que tuvieron hasta que Tony Campana bateó sencillo con uno fuera en la octava. Entre uno y otro, 25 bateadores se pararon en la caja.Pero todo fue sacudido en una entrada. Oaxaca se puso 3-1 en la alta de la octava, y Yucatán le dio la vuelta con racimo de cinco carreras para convertir en fiesta lo que, minutos antes, parecía un velorio.
Los Guerreros mandaron a la loma a Brandon Upton para proteger la delantera, pero se les escapó de las manos todo. “Pepón” produjo una con doble y la casa se llenó con base intencional a Art Charles. Parecía que allí quedaría todo, pues Yadir Drake se ponchó y Valle se puso rápido abajo en la cuenta. Pero Valle colocó la pelota donde duele: un batazo apenas fuerte sobre el segunda base que se fue hasta el pie de la cerca para mandar a todos a la goma y luego timbrar con sencillo de Fernando Pérez.
Josh Lueke salió a despachar la novena y la retiró en 1-2-3.
Después de sustos y abucheos, de la crónica de una derrota anunciada cuyo epílogo no se firmó, volvieron las caras alegres en la cueva, al menos por una noche.
Negrín estuvo en plan grande. El “Asere” no había encontrado su ritmo en las dos aperturas que tuvo antes de irse lesionado, pero ayer, más descansado, destacó.
Fue una pena que ahora se fuera sin decisión.
Le saludó Alonzo Harris con línea de hit al central abriendo el partido, pero luego en seis actos aisló cuatro incogibles, con tres ponches, sin firmar pasaportes.
La mejor versión del derecho isleño.
Pero para ello contó con acciones clave de la defensiva. Drake, por ejemplo, tuvo dos: una la resolvió con un tirazo desde la raya del derecho hasta la tercera base, fusilando a Alonzo Harris que trató de alargar a triple su batazo, y también atrapando una peligrosa línea en la franja de advertencia. Igual Wálter Ibarra tuvo un gran lance en la segunda base.
Una pena, como apuntamos, que se haya desperdiciado el trabajo de Negrín, como el de Fabián Cota, abridor de Oaxaca. Pero así es el béisbol. Feliz para muchos, ingrato para otros. Para el segundo de la serie, Rudy Acosta abrirá por los Guerreros ante Rolando Valdez.— GASPAR SILVEIRA
