Se habrán enviado infinidad de abrazos al cielo durante una reunión que, emotiva al máximo, reunió a una constelación de estrellas que fueron parte fundamental de la llegada del fútbol profesional a Yucatán. Eso fue hace cuatro décadas.
Los nombres de los ausentes emocionaron tanto como cuando presentaron a los asistentes. José Casellas Peón, Joaquín Blanco Salazar, Ricardo Góngora Méndez, Alfonso Domínguez Riveroll, Alfredo Preve Castro, Marcos Poot Lavadores y otros, muchos más que fueron mencionados durante la presentación de una serie de actividades que celebrarán los primeros 40 años de la llegada de la Tercera División a tierras yucatecas. Ellos fueron parte, de una u otra forma, de los equipos Tiburones de Progreso, Aguiluchos de Yucatán y Leones del IMSS, que en 1981 comenzaron la aventura. Igual los que pusieron dinero, relaciones y esfuerzo, aplaudidos en sus menciones.
Casellas Peón salió lanzado a otras alturas. Llegó a Primera División para ser, después de don Carlos Iturralde Rivero, el referente yuca en la máxima categoría. Luego arribaron otros. Y, ciertamente como recordaron, entre ellos Raúl Comas Bolio, que fue entrenador de todas las divisiones profesionales jugadas en Yucatán, “tener a don Carlitos como nuestro referente principal, y luego a Pepe Casellas jugando en Primera, nos llenó de un orgullo que mantenemos hasta ahora”.
Un cuadrangular servirá para el homenaje. El 19 de noviembre se enfrentarán los Rieleros de la Industrial contra los Leones del IMSS, y ese mismo día llegará a Mérida un equipo con integrantes del Cruz Azul campeón de 1980, que ayer estuvo representado por Sergio Rubio. Vendrá con Nacho Rodríguez (no fue arquero de la Máquina, pero aceptó gustoso), César Flores (hermano de Nacho y Luis Flores), Atilio Ramírez y otros a los que se sumarán Porfirio Jiménez, de más adelante, y Javier Sánchez Galindo estaría si la salud lo permite.
El sábado será un festejo previo al partido entre Cruz Azul y un combinado Progreso-Ticul de aquel 1981. El domingo volverán a la cancha por semifinales y finales y entrega de trofeos.
El torneo de homenaje fue gestado por uno de los que ya no están, Miguel Fernández Vargas, cuyo hijo, Miguel Fernández Aldana, es ahora directivo de los Venados de la Liga de Expansión. Los ciervos, siguen la huella iniciada décadas atrás por los que ayer, ya entre sesentones y setentones, con canas y de lento caminar, se fueron a tomar la foto y a recordar épocas gloriosas mientras caminaban en la grama del “Carlos Iturralde Rivero”. No todos tuvieron la fortuna de jugar allá como profesionales, pero la vida les hará justicia y tocarán el balón en el gran escenario.
Todos expresaron sus sentimientos. Si no corrieron las lágrimas fue porque se crecieron, como cuando defendían los colores de sus equipos en los mejores momentos de su vida deportiva. Agradecidos con Dios y la vida.— Gaspar Silveira
