Dan el nombre del inmortal al campo del ITM
Wílliam Berzunza León fue un hombre que dio todo a un deporte que, también, le dio de todo.
En su hoja de servicios aparecen estadísticas que quisiera acuñar cualquier beisbolista. Pero en las enciclopedias y bases de datos no alcanzan a archivar la segunda parte de la vida de uno de los grandes hombres que ha dado Yucatán, más allá de los diamantes, más allá de los éxitos.
Más allá de todo. Allá está Wílliam Berzunza para ser recordado, como ayer, que la comunidad del Instituto Tecnológico de Mérida, donde fue mánager y tutor de diversas generaciones de peloteros, le colocó su nombre al campo de béisbol.
Decenas de jugadores que, con el “Veterano” hicieron historia con los colores guinda y oro del ITM, se reunieron ayer para tributarle sentido homenaje a quien los guió a la conquista de varios títulos nacionales, pero, como apuntaron los oradores, institucionales y oficiales, fue su don de gente el que le permitió alcanzar cotas que difícilmente otros pueden lograr. “Es muy emotivo ver a tantos jugadores a los que dirigió y que, aun fallecido, sigan recordándolo por lo que hizo como mánager y como amigo”, comentó su hijo Wílliam Berzunza Gómez, representando a toda la “Berzunzada”, como el difunto integrante del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano llamaba a su larga y conocida familia.
El homenaje no pudo ser en vida, aunque estaba programado para ser así. Berzunza León falleció a los 85 años de edad el 16 de enero de 2021, pero el reconocimiento del varias veces campeón de Liga Mexicana, en verano y en invierno, estaba pendiente de realizarse.
Un minuto de aplausos, que se prolongó a casi tres, acompañado por la banda de guerra del Tec con sus notas de duelo, fueron también parte del reconocimiento a quien, antes de llegar al ITM, fue pelotero de los Leones de Yucatán, Aguila de Veracruz, Broncos de Reynosa, Alijadores de Tampico, Piratas de Sabinas, Cardenales de Tabasco, Diablos Rojos de México y Saraperos de Saltillo por 17 temporadas.
Junto con su hijo Wílliam, Hébert de Jesús Díaz Flores, director del Tecnológico de Mérida; Carlos Sáenz Castillo, director del Instituto del Deporte, y Jesús Aguilar y Aguilar, secretario Técnico de Deportes del Ayuntamiento de Mérida, estuvieron en el homenaje y la develación de la placa que otorga el nombre de este gran expelotero.
Concluido el acto protocolario, que reunió también a peloteros de la vieja guardia como Carlos Segovia y el anotador oficial emérito de los Leones, Rodrigo Rodríguez Berzunza, cuatro nietas y bisnietas del homenajeado realizaron el simbólico lanzamiento de la primera bola, recibidos por familiares del que fuera entronizado en el recinto de los inmortales de la pelota mexicana en 1995.
El campo de béisbol del ITM fue creado y diseñado en los años 70, recibiendo el nombre de Gonzalo “Dzol” Peraza, destacado deportista yucateco de mediados de siglo pasado, pero que no fue parte del Tecnológico.
Desde muchos años atrás se intentó cambiarle de nombre y se decidió, tras largas consultas, innecesarias para muchos, que se llame Wílliam Berzunza León en homenaje a quien dirigiera al club guinda y oro a los más altos logros en el firmamento de la pelota nacional.
