MÉXICO (EFE).— Eliminar a las barras de los estadios no terminará con la violencia entre los aficionados al fútbol mexicano, asegura Roger Magazine, académico que estudia a estos grupos.

“Las barras no son la raíz del problema y eliminarlas no va a eliminar la violencia en los estadios. No debemos olvidar la situación en el país, estamos en unos de los más violentos del mundo, los efectos de esto se ven en muchos ámbitos, incluyendo el fútbol”, explica el doctor en Antropología Social por la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos.

Magazine, quien para investigar a las porras mexicanas fue durante largo tiempo uno de sus integrantes, asegura que los “grupos de aficionados organizados” no tienen como fin generar violencia, como la reportada en el juego del sábado 5 entre Gallos Blancos de Querétaro y Atlas, con saldo de 26 heridos.

“Su propósito es apoyar a sus equipos de una forma apasionada y libre, no buscan la violencia, sino que la ven como algo que ocurre como un efecto secundario de sus pasiones y por este apoyo apasionado”, dice.

“Cuando se enfrentan a aficionados rivales llegan a una relación conflictiva, aunque para ellos la parte de violencia física es algo para evitar”, sostiene.

Magazine, profesor de la Universidad Iberoamericana y autor de libro “Azul y oro como mi corazón: Masculinidad, juventud y poder en una porra de los Pumas de la UNAM”, considera que lo que sucedió en Querétaro es resultado de malos protocolos de seguridad, algo que, asegura, las porras han pedido que se mejore e, incluso, han ofrecido colaborar con las autoridades.

“Si ha habido un aumento de violencia entre los grupos de aficionados del país tiene que ver con el hecho de que cuando empezaron, hace 25 años, tenían un máximo de 100 o 200 integrantes; ahora algunos grupos cuentan con miles. Cuando juntas a tantas personas siempre habrá algunas que tiendan a actos violentos, los cuales los mismos integrantes intentan controlar”, señala.

Sobre las medidas que tomaron los directivos de la Liga Mx para controlar a los grupos al no permitirles la entrada a estadios visitantes y obligarlos a registrarse con credenciales para terminar con su anonimato, Magazine cree que pueden servir como algo momentáneo, pero lo funcionaría mejor es dejar de vender alcohol.

“En los estadios necesitamos protocolos de seguridad que mantengan separados a los aficionados y es importante que los líderes de los grupos participen en la formulación, porque ellos son los que entienden mejor las prácticas de sus integrantes. Hay que escucharlos. Para terminar con el problema de raíz necesitamos eliminar la violencia en México”.

 

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