Aldo Núñez Ortega recuerda que al “Kung Fu Panda” lo vio jugar en la tele cuando Pablo Sandoval estaba ya como una estrella de los Gigantes de San Francisco, que Chris Carter ganaba la corona de jonrones de la Liga Americana cuando él tenía 15 años y Adilson Russell izaba el banderín de la Serie Mundial cuando se alistaba para cerrar su página en la Liga Yucatán.
Hoy los tres otrora figuras de las Grandes Ligas son… sí, son compañeros de Aldo Núñez Ortega, el joven originario de Dzemul que debutó está temporada en la Liga Mexicana de Béisbol en uno de los equipos más caros de la historia de la pelota profesional en el país.
“Todo esto es como un sueño… O ni soñado”, contaba Aldo la noche del sábado al Diario, vía WhatsApp. Un par de horas antes, el menudo infielder yucateco de los espejuelos había apuntado para la historia el primer hit de su carrera en la Mexicana de verano.
Fue distinto a la retahíla de batazos de largo metraje que caracterizan a los Acereros. Y se sincera en la plática, tomando como base ese detalle: los reyes del jonrón anotando con un perfecto squeezeplay del recién debutado en LMB: “Es para demostrar el béisbol que puedo hacer”.
En la pretemporada Aldo nos comentó que esperaba recibir una oportunidad, aunque lo veía difícil, considerando el roster de estrellas que tienen los campeones de la Liga Mexicana en 2019.
“La posibilidad ahí está, tengo que demostrar en la pretemporada para poder hacer valer esa posibilidad que hay en los Acereros y para poder cumplir una meta: debutar con Monclova”, señalaba en su momento.
Con decisión
El piloto Mickey Callaway lo tuvo presente desde entonces. Aldo llegó temprano al minicampamento previo de los Acereros y mientras, la “Furia Azul” iba anunciando nombres y nombres de famosos para redondear su equipo. Figuras de niveles altos, incluso con capacidad probada para seguir jugando en las Grandes Ligas.
Llegó la pretemporada oficial y todo mundo esperaba la llegada de los estelares. Y un día, se vio corriendo al lado de Pablo Sandoval, otro sentado junto a Russell y luego con Josh Reddick, figura de los Astros de Houston hace poco. Entre ellos, fácil se juntan 200 millones de dólares en salarios, unos 500 jonrones y varios anillos del Clásico de Otoño.
“Se siente un sueño hecho realidad, tanto tiempo verlos en Grandes Ligas, de verlos desde la tele, a estar compartiendo el terreno de juego con ellos. Es un sueño, una felicidad que no sabes cómo describirla, y todo lo que han pasado en Grandes Ligas, que vengan y te lo transmitan o vean algo y quieran ayudar, es lo mejor”, comenta Aldo.
Igual que hacen sus compañeros, el piloto Callaway es insistente en la mejora entre sus peloteros: “Siempre nos dice que sigamos esforzándonos, a seguir creciendo como beisbolistas”.
Versatilidad
Un punto fundamental es que Aldo, shortstop de posición básica, es un valioso utility, y ser versátil le está dando un lugar más fuerte en el róster. Pero en las paradas cortas de los Acereros tienen a Russell y Alex Mejía, así que no será fácil llegar allí. “En el último año he jugado cualquier posición del cuadro, o de jardinero. He sido el utility. Hasta en los jardines si es necesario”.
Lo primero era quedarse en el poderoso roster acerero. Y lo logró: Monclova lo retuvo entre sus 28 peloteros para el día inaugural y debutó en la primera serie, ante Durango.
“Poco a poco. Vamos a ir de un paso a otro”, comenta. “Siempre había sido mi sueño jugar profesional, y sobre todo tener una firma en equipos de Grandes Ligas. Vamos a trabajar en ello”.
Al tiempo. Porque esto apenas comienza para el joven hijo de Hebert Núñez y Alely Ortega Rivera, hecho pelotero infantil en el campo “Vicente Erosa Leal” de Dzemul, donde jugaba su papá, y más adelante en los diamantes de la Liga Yucatán. Es más, tan nuevo, que el día de su estreno no tenía ni foto registrada entre los rósters de peloteros de la LMB. Ni anoche aparecía.
Relata parte de sus vivencias: “En el béisbol comienzo desde niño, me acuerdo que siempre iba a los juegos de mi papá en Dzemul y a los de mi hermano en la Liga Yucatán, y desde ahí empezaron las ganas de querer jugar béisbol”, señala el pelotero, que igual es recordado por haber vestido varias veces la franela de Yucatán en competencias nacionales.
De allí se fue a Estados Unidos, donde se alineó en una liga independiente, llegando a la Pionner League. “Gracias a Dios nos fue bien. Y aquí seguimos trabajando para establecernos”.
El primer hit
Y en el partido del 30 de abril, el “niño” de los súper Acereros tuvo su noche.
En la octava entrada tomó el sitio de Sandoval como corredor emergente. Sandoval, ganador de dos anillos de Serie Mundial con los Gigantes y ya era profesional cuando Aldo nacía en 2001. Monclova no ha tenido un arranque afortunado a pesar de toda la inversión de Gerardo Benavides Pape. Aquella noche perdían cuando él entró buscando velocidad. Y anotó la primera carrera de su vida en LMB, impulsado por Carter con bambinazo. Carter bateó 49 jonrones en 2017 con Milwaukee. Hoy es compañero de Aldo.
Y en la novena, con los Acereros al ataque en su reacción, Callaway le ordenó al novato Núñez tocar la bola, en un squeezeplay suicida. “Ni mandado a hacer”, relató Aldo Núñez.
El toque salió perfecto, cerca de la línea de tercera, dejando con la pelota en la mano al experimentado Ricardo Serrano. Ni el “Topo” ni nadie en Saltillo se esperaba esa jugada.
Fue una forma especial de anotarse su primer hit en la Liga Mexicana de verano. El año pasado logró también el primero en la Mexicana del Pacífico con Navojoa.
Cosas del béisbol. El vídeo del juego muestra a los millonarios peloteros acereros celebrando en grande el infield hit de Aldo, pidiendo la pelota para entregarla, como marca la tradición. Es una bola que llevará guardada por siempre.
“Fue una sensación de felicidad, demasiada felicidad, de poder aportar para el equipo”, dice Aldo.
Los Acereros son un club en el que lo que sobran son los millonarios ex de Grandes Ligas, y esa noche, en casa de los acérrimos rivales, los Saraperos, ganaron en parte por un perfecto toque de bola de un bisoño pelotero que quiere ser algún día como sus compañeros.— Gaspar Silveira
