El palmarés que presenta Humberto González es verdaderamente impresionante. Y si al día de hoy “La Chiquita” es reconocido como una de las leyendas del boxeo mundial, no solo mexicano, fue porque el pequeño barretero de Ciudad Neza hizo algo grande en una larga trayectoria.

“¿Y sabes por qué llegué lejos? Triunfé porque me preparé, siempre traté de prepararme lo mejor posible”, dice el famoso exboxeador, quien hizo historia por muchas razones. Tantas, que el Salón de la Fama del Boxeo Mundial, en Canastota, Nueva York, le abrió un nicho reconociéndole su trayectoria entre los pesos chicos, tras reinar varios años como monarca minimosca.

Lo logrado sobre el ring hace que, 27 años después de pelear por última vez (julio 15 de 1995), siga siendo un referente entre los monarcas retirados. Como ahora, que una conocida marca de productos eléctricos lo trajo a Mérida para encabezar una campaña publicitaria, que hoy le tendrá firmando autógrafos en una céntrica tienda de la ciudad.

“Cuando era campeón mundial, los pesos chicos hicieron que los empresarios como Don King y Bob Arum voltearan a vernos y nos dieran espacios importantes en las grandes funciones. Me tocó varias estelares, también una vez estuve antes de una pelea de Óscar de la Hoya con todo el mundo encima”, dice Humberto, quien se hizo campeón universal en 1989, destronando a Yul Woo Lee en Corea.

Y de allí, a hacer defensa tras defensa. Perdió el cetro ante Michael Carbajal, un estadounidense de ascendencia mexicana con el que luego tuvo una trilogía de peleas que abarrotaban las arenas de aquí y allá.

Fue cuatro veces monarca universal, con avales del Consejo Mundial y la Federación Internacional.

Su récord de 43-3 en ganados y perdidos incluye cinco peleas, ganadas todas, ante peleadores yucatecos. Destaca Humberto que “eran peleas grandes, tengo muchos recuerdos de ello, peleamos con Jorge Cano, con Javier Várguez, Santiago Méndez, Javier Alonzo y (Jorge) ‘Estudiante’ Rivera”. A Rivera, nacido en Tizimín, le ganó dos veces, una previo a su coronación mundial y otra ya como monarca, en Cozumel.

Grandes recuerdos

“Me sentía muy contento de estar aquí en Yucatán, de comer todo lo que aquí hay. Y pelear contra estos guerreros que son herederos de gente como los grandes Miguel Canto, Guty Espadas y otros que fueron leyendas. Eso me hace muy feliz, y estar aquí para seguir hablando de ellos, y de mí, claro”.

Varias veces en la charla manifestó abiertamente la enorme cantidad de sacrificios que se hacían. “Me retiré cuando todavía tenía mucho para dar. Eso lo digo a las nuevas generaciones: hay que romperse el alma, porque, a medias, nada funciona. ¡Mírame..! Aquí estoy con lo que el boxeo me dio”.

Igual dijo que, en la actualidad, no hay otro peleador mexicano como Saúl “Canelo” Álvarez. “Es el más esforzado, el mejor preparado de todos. Por eso es el mejor”, indicó.

Carnicero por herencia familiar (oficio aprendido de su padre), boxeador profesional, incluso político y empresario, además de padre de familia, Humberto González aprendió que el dinero se gana batallando. Uno de sus negocios hoy en día son las marquesitas, producto que disfrutó cuando venía en sus años de boxeador a Mérida. “Comer es maravilloso. Pero en tus épocas de boxeador, eso no puedes hacerlo mucho. Por eso me tuve que retirar, era difícil”.

Se fue después de perder ante el tailandés Samar Sorjaturong, en 1995. Pero había labrado un palmarés que terminó por llevarle a Canastota. Allí solo quienes entregan el alma al sacrificio llegan.— G.I.S.M

 

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