¿Doce años y alistándose para una Copa del Mundo?

Son las épocas nuevas que se viven en el deporte universal. Eso tiene a un grupo de yucatecas, que van de los 12 hasta los 19 años, alistándose para participar en el Campeonato Mundial de Gimnasia Estética de Grupo, que tendrá lugar en Grazz, Austria, a partir del jueves 21 de noviembre.

¿Mundial de qué?

La gimnasia estética se caracteriza por ser una ramificación gimnástica estilizada, de movimientos naturales de todo el cuerpo, con las caderas como el centro básico del movimiento. Un movimiento hecho con una parte del cuerpo se refleja en todo el resto, y comparte su base deportiva de la rítmica en el uso de la práctica de elementos de ballet y otras preparaciones especiales.

A México llegó una década atrás y Yucatán tiene esta especialidad como uno de sus bastiones, con una federación propia porque no es deporte olímpico aún. De hecho, ha sido de Yucatán de donde han salido los equipos representativos de las ediciones pasadas de Copa del Mundo, como ahora, en que dos combinados locales que ganaron su boleto en los selectivos nacionales en Oaxaca a mediados de año, presentarán hoy parte de sus rutinas mundialistas.

Será durante una demostración en el Club Heymo, que ha sido su campamento de concentración, entre largas jornadas de trabajo, con entrenamientos, cuestiones físicas y mentales, exhibiciones ante ojos muy críticos de miembros y especialistas técnicos que les siguen vía Zooom. No quedan detalles sueltos de los técnicos.

Se trata de los equipos de 12 a 14 años, llamado juvenil, y el de Senior, formado por deportistas desde los 15 años y sin límite de edad.

“Estos dos combinados tienen un talento importante, como pudo verse en los selectivos, donde superaron a equipos de otras ciudades, como Monterrey y Guadalajara”, dice Heydi Ortega Rosado, técnica y entrenadora, también presidenta de la Federación Mexicana.

Pero no ha sido fácil lo que siguió a la consecución de los boletos. Porque la parte final, ir a una Copa del Mundo, es una tarea titánica.

“Tratamos de inculcarles a las chicas todo lo que pueda hacerles sentir el valor, lo que representa ir a un Mundial, sacrificios de ellas en los entrenamientos, esfuerzos de sus padres al reunir recursos para asistir. Eso tienen que aprender a valorarlo, no sólo es decir: ‘Vamos a un Mundial y listo’”, comenta la instructora Georgina Luna Sosa, durante un entrenamiento.

Y se escucha el 1-2 y 3… Si no sale, regresan al inicio, siguiendo los compases de la música, mientras recorren la duela entre pasos largos y saltos. Una y otra vez hasta que pueda verse mejor. Dos horas, a veces hasta tres, de entrenamiento diario, sin dejar de lado otros tópicos, como dietas, preparación sicológica, y claro, actividades propias, como escuelas.

“Tenemos que demostrar por qué vamos a ir a una Copa del Mundo. No solo queremos ir a pasear”, dice Alexa Espinosa González, de la categoría menor.

Evidentemente que cualquiera puede pensar que es fácil ir a un Mundial, de cualquier especialidad, pero en la realidad, todo es distante. “Son largos años de preparación. Esto ha sido toda nuestra vida. Y ahora, estar en un Mundial, que puede ser única vez para muchos, tiene que servirnos para dejar huella”, comenta María Aicela Ricalde Peniche, del grupo de Senior.

Pero incluso para las chicas de 12-14 años es una carga grande, que han tratado de llevar con mesura, sabedoras igual que, además del esfuerzo de ellas en lo deportivo, del lado de sus familias hay un sacrificio enorme. No fue en vano, lo saben, la labor de sus padres, que enterados del viaje, se organizaron y realizaron desde ventas de chocolates y otros artículos, hasta hacer rifas, y tocaron muchas puertas, de instituciones oficiales, la iniciativa privada. Algunas veces sin fortuna, pero todo sumó.

Esto, contrario a países como los creadores de esta disciplina, en Finlandia, donde se hizo el primer Mundial. Allá, la estética de grupo se imparte de forma gratuita, incluso la practican hombres. “Poco a poco esperemos que se abran espacios aquí para fomentarse”, señala Heydi Ortega.

Si ganan una medalla, serán las primeras yucatecas en este deporte que suben al podio y por ello quieren dejar huella. “¿Sabe? Es nuestra primera vez en un Mundial y debe ser algo grandioso ir, pero le prometemos que vamos a hacer nuestro máximo esfuerzo para destacar. Lo prometemos”, dijo Maylin Sulub Cervantes, de apenas 12 años, cuando terminaba la plática con los dos grupos.

Al final, a un Mundial se representa no a un equipo ni a una ciudad, sino a un país. “Cuesta mucho, esfuerzo deportivo, sacrificio económico. Lo valoran”, dice la maestra Luna Sosa.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

 

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