Puede parecer sencillo llevar al cabo un evento de la magnitud del Mérida Open Akron, con todos los lineamientos que exigen la categoría de la competencia y la misma WTA. Pero vaya que es complicado tenerlo todo al mejor punto.

Si se considera todo el mundo que trabaja en torno al torneo, parece un ejército el destinado para que se desarrolle como marcan los cánones. Seguridad, logística, empleados, invitados, patrocinadores, directivos, aficionados y jugadores.

“Se trata de cubrir varias posiciones. En materia de seguridad tenemos 25 personas en dos turnos en el evento, con revisiones con tecnología de punta y presencia persuasiva y visual”, dice Rogelio González Anaya, encargado de las cuestiones de seguridad del evento en el Country Club.

Y para todos, el punto más importante es la atención donde están las jugadoras, una carpa especial en la zona lounge, con guardias y scanner que no permiten que nadie no autorizado por el director del torneo entre.

Pero en total, en todas las áreas, puede hablarse de entre 300 y 500 personas laborando desde que se abren las puertas del complejo del Country Club, a eso de las 8 de la mañana, hasta que sale la última persona, a veces cuando está amaneciendo. Terminan los partidos y las canchas tienen que lavarse, limpiarse las zonas de palcos y butacas, sanitarios.

Para muchos resulta incómodo hablar de las cuestiones de seguridad. “Es y será siempre una posición incómoda la de las revisiones, pero muy necesaria”.

A la gente, por lo general, no le gusta que le revisen. Y cuando no traen acreditaciones o tickets de entrada, simplemente es “no pasa”. La regla es la regla.

Muchos de los que trabajan en este tipo de eventos son voluntarios, no personas contratadas. Los voluntarios, en algunos grupos, cumplen una función de acompañante, deben estar cerca de la jugadora. “Muchas veces sale la jugadora y los aficionados quieren acercarse. Entonces, se trata de crear un círculo a su alrededor para seguridad de ella”.

Hay trabajadores para todo. “La seguridad e integridad de la jugadora es fundamental. A la WTA le interesa la seguridad, hay a jugadoras a las que las siguen ciertos fanáticos, se obsesionan y son riesgo”, comenta González Anaya. Y haciendo memorias, basta recordar el atentado que truncó la carrera de la croata Mónica Seles en 1993.

Ayer, por ejemplo, pudieron detectar que a una tenista un aficionado le sustrajo dos raquetas. Todo, dice el coordinador de seguridad, fue divisado a tiempo y el sujeto entregado a la autoridad estatal.

“Los voluntarios llevan a su cuenta la seguridad de los aficionados. Hay custodia de ingresos, en las puertas, siempre tiene que haber controles, cumplir horarios y no permitir malos comportamientos”, señaló.

Considera cuatro aspectos clave para la labor en este torneo: una compañía de seguridad privada; equipo de voluntarios acompañantes; servicio de la policía, en este caso a cargo de la SSP, y equipo médico y preventivo para aficionados y jugadoras, ambulancia con equipo de resucitación, desde que empiezan los entrenamientos hasta que termina la competencia”.

Como esta es la primera edición del Mérida Open Akron, muchas cosas serán parte de la experiencia para las futuras competencias. “Una bitácora para tener en cuenta todo, pensando en mejorar”.— gaspar silveira

 

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