Fernando Adrián salió en hombros por la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas tras desorejar al sexto de la tarde, en una interesante Corrida de la Beneficencia.

Presidió el festejo el rey Felipe VI, ante un aforo de tres cuartos de entrada (17 mil espectadores), en tarde fuera del abobo. Se rindió minuto de silencio en memoria del diestro Iván Fandiño, fallecido en un día como ayer, de hace cinco años.

El francés Sebastián Castella saludó ovación y dio una vuelta al ruedo mientras Emilio de Justo fue silenciado en su lote.

Adrián se las vio en primer lugar con un tercero sin opciones de lucimiento, y conquistó su segunda Puerta Grande consecutiva con el gran toro de Juan Pedro Domecq que cerró la tarde. Como ya hiciera en la Feria de San Isidro, convenció al público venteño con base en un toreo de mucho peso y verticalidad. Se iba muy largo el toro y supo llevarlo Adrián por ambos pitones.

Castella logró dos serias actuaciones. Emocionante fue el inicio de faena en los medios con cambiados por la espalda al primero. Pudo ligar y templar con la diestra, sobreponiéndose al viento.

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