El belga Jasper Philipsen salió triunfante de un sprint masivo para llevarse su segunda victoria de etapa en el Tour de Francia, mientras que Adam Yates retuvo la casaca amarilla de líder general previo al ascenso a los Pirineos.

Después de su victoria en la tercera etapa el lunes, Philipsen volvió a beneficiarse de la ayuda de Mathieu van der Poel, su compatriota y compañero del equipo Alpecin–Deceuninck, para lanzar un fulminante ataque en el embalaje a la meta.

“Las etapas con sprint son las más importantes para nosotros, así que nos fijamos en todos los detalles”, dijo Philipsen. “También hace falta un poco de suerte, pero cuando tienes a alguien como Mathieu contigo, incluso en una situación difícil en la que todo parece complicado, consigue colocarnos delante”.

Philipsen exhibió su velocidad pura al mantener a raya al australiano Caleb Ewan y afianzó sus credenciales para conquistar la casaca verde al mejor sprinter de este Tour. Wout van Aert, otro belga, se llevó ese laurel el año pasado.

“Estoy muy orgulloso de haber ganado dos veces seguidas”, dijo Philipsen. “El final ha sido muy rápido, parecíamos bólidos. “Mi objetivo en este Tour era ganar una etapa. Ayer ya lo conseguimos. Ahora queremos más etapas. Y queremos sumar puntos. (El maillot verde) será un objetivo en este Tour”, añadió.

El alemán Phil Bauhaus llegó tercero, con lo que se repitieron los mismos tres del podio del lunes. La diferencia fue Ewan superó a Bauhaus esta vez. Varios corredores cayeron al pavimento al luchar por posiciones en la recta final.

La cuarta etapa, con una ruta de 181.8 kilómetros entre Dax y Nogaro, en el suroeste de Francia, fue mayormente llana y benefició otra vez a los velocistas.

El tramo de 162.7 kilómetros entre Pau y Laruns incluye un brutal ascenso de 15.2 kilómetros al Col de Soudet, de máxima categoría.— AP

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