Cuando comenzó a mencionarse el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza y la revolución que traía para el toreo a caballo muchos pensaron que se trataba de una locura. ¿Se podía torear como decían que lo hacía el en ese entonces joven artista de Estella, Navarra?
Pablo Hermoso lo hizo. Primero en España, donde dejó boquiabiertos a todos, en especial a los viejos toreros de a caballo, y luego, cuando, una década después, decidió venir a conquistar América, se convirtió en parte esencial de todas las temporadas taurinas.
Pasaron los años y se consolidó. Su toreo supuso un parteaguas al arte de Marialva y hoy en día todos torean como él.
Más de tres décadas después de su doctorado, Pablo Hermoso de Mendoza decidió poner fin a una carrera que es parte de la leyenda de la fiesta de los toros.
Parecía un rey midas: todo lo que tocaba lo convertía en oro. Aquí lo anunciaron por primera vez en sábado, el 12 de febrero de 2000, y reventó la taquilla, también a los toros que lidió, un rabo.
Ahora, vuelve a la Plaza Mérida para abrir la temporada 2023-24. Toros Yucatán puso a la venta los boletos dos meses antes, algo sin precedente, y también reventó la taquilla. Alternará hoy con dos jóvenes del toreo de a pie, Diego San Román y Arturo Gilio, en un cartel de despedida y muchas ilusiones para la Fiesta.
En la Península de Yucatán habrá toreado cerca de cien tardes en veinte años, contando Mérida, Motul, Valladolid, Tizimín, más las plazas de Campeche y Quintana Roo. Le programaron una temporada de adiós con la friolera de 70 corridas, algo monstruoso para cualquier torero.
Ayer, visitando la Mérida temprano (toreó en Emiliano Zapata, Tabasco, el viernes, y ayer en Hecelchakán), dijo que todo lo que trae ese larguísimo carrusel de corridas se llama ilusión. No la ha perdido, a pesar de esos veinte años, 825 corridas, 1,641 astados lidiados, 1,731 orejas, 265 rabos, además de siete indultos.
Aquí, en varias charlas con el Diario, Hermoso de Mendoza siempre resaltó el interés que en la Mérida se le da al toreo a caballo, especialmente con su corrida tradicional de Año Nuevo.
Hoy dirá adiós al coso principal del Sureste, con un cartel de “no hay billetes”, como cuando llegó por primera vez.— Gaspar Silveira
