Manuel Campos Carrillo hace con Manuel Campos Marrufo lo que Manuel Campos Baeza hizo con él.
Y al paso de los años, cuarenta, tal vez más, Campos Carrillo está en el karate siguiendo un estilo de vida, una pasión, que su hijo, Campos Marrufo, también sigue como ejemplo.
Hay, dentro de esta historia, etapas que van haciendo grande la sensación. Campos Carrillo se colgó dos medallas (plata y bronce) en el Campeonato Panamericano de Karate Shotokan en Córdoba, Argentina, donde, también su hijo se llevó una presea de tercer lugar, algo que reforzó los lazos con el arte marcial. ¿Padre e hijo compitiendo? No solo eso: padre e hijo ganando medallas en el mismo evento.
“Entré al karate porque mi papá durante muchos años y hasta ahora pensó que sería una gran disciplina para mí, primero de niño, luego de joven y posteriormente de adulto. ¡No se equivocó!”, relata Campos Carrillo, licenciado en Administración de Empresas, con cuatro décadas practicando karate.
Su hijo Manuel, de 21 años, estudia la misma especialidad en la Universidad Marista de Mérida, donde también es delantero de los Venados, ahora jugando en la Liga Premier.
“Ir a un Campeonato Panamericano y saber que tu padre estará compitiendo allá también es algo especial, pero ganar medalla igual que él, eso es otra cosa más grande”, cuenta el joven karateca, durante una pausa de sus entrenamientos en el Dojo Central del Sureste.
Para los dos hay metas ambiciosas en el deporte: primero, seguir forjándose como personas, porque, como dice Campos Carrillo, “el karate es un estilo de vida y no hay edad para empezar, tampoco tiene fecha de caducidad”. Y segunda, pensar en los torneos que vienen. Luego de la experiencia en Córdoba, tienen los ojos en el Campeonato Mundial de la ISKF en Londres, en 2024, y luego en el Campeonato Panamericano de Mérida, en el año 2026.

“Es una emoción grande”, relata Campos Carrillo, apoyado siempre por su esposa Alejandra Marrufo Rivas y cuya hija, Silvana, también practica karate.
Y siempre pensando que, en el karate y en la vida, “lo mejor está por venir”.— Gaspar Silveira Malaver
