Los criadores de la casa ganadera de Zacatepec, en el umbral del primer centenario de su existencia, tienen bien claro lo que puede esperarse en una corrida de tanta tradición como la de rejones de Año Nuevo que se realizará del lunes próximo en la Plaza Mérida.
Así que para ellos, como ganaderos, como para todos los involucrados en la primera tarde de toros del año, la expectativa es grande.
“Como ganaderos, lo que más deseamos es poder contribuir a que este festejo tan importante en Mérida sea de triunfo para todos. Que los rejoneadores triunfen, lo mismo que los forcados, para que la afición disfrute de una muy buena tarde de toros”, destaca Alejandro Muñoz Reynaud, sacerdote católico y uno de los hermanos que forman la tercera generación que está a cargo de esta dehesa, asentada en San José de Chiapa, Puebla.
En la tarde de Año Nuevo, Zacatepec lidiará seis toros para una tercia de rejoneadores que integran Andy Cartagena, figura española, con los mexicanos Fauro Aloi y José Funtanet, que estarán acompañados por los Forcados de Aposento Chamusca, Portugal. Cartel serio, sin duda.
“Digamos que una ganadería no busca su triunfo sola, sino que los toros se presten al triunfo de sus matadores. Los toros son la materia prima de este hermoso espectáculo. Están en el centro, pero se ponen al servicio del arte, el valor, la doma de los caballos, el arrojo de los forcados”, comenta el presbítero desde la iglesia de Cuautepec, en Ciudad de México.
Reitera que “claro que deseamos que nos vaya bien como casa ganadera, pero esto sucede más claramente cuando hay un triunfo importante, para uno o dos, o todo el cartel”.
Época especial
Y llegar a la Mérida en Año Nuevo también les da una responsabilidad a los criadores Muñoz Reynaud porque es en una época especial, tanto para la Fiesta como para la casa ganadera que representan.
“Estar en el cartel de esta tan importante plaza y significativa fecha, es honor pero también una enorme responsabilidad. Venimos con una corrida que hemos preparado con mucha dedicación e ilusión. Para nosotros además marca el inicio del año del centenario como ganadería. Fuimos fundados por nuestra abuela en 1922 y en 1924 obtuvimos el registro, así que claro que también soñamos en un triunfo de la ganadería. Además con esta repercusión adicional que es la difusión tan grande que recibirá en el mundo taurino al ser transmitida por OneToro”, señala.
En el trabajo del lote para la corrida del coso de Reforma hay características especiales. En promedio, el lote pesó 500 kilos, y se espera den juego ante los caballos.
“Lo que se espera en la presentación de una corrida de rejones, y especialmente en la Mérida es que sea una corrida con presencia. Las corridas de rejones, al ser despuntadas como lo permite el reglamento, lógicamente pierden presencia, por lo que aun más debe cuidarse que vengan sobradas de edad, trapío y peso. Lo hemos cuidado lo mejor posible. Esperemos que así luzcan en el ruedo el lunes próximo”.
Comenta que como ganaderos pensaron en que “en cuanto al juego de los toros, una corrida de rejones, idealmente sería una corrida con poder, con fuerza, con un galope que dure para las suertes del rejoneo; con emotividad y bravura. Son cosas que por la procedencia del encaste Murube que tiene la corrida podrían esperarse, y por lo que hemos trabajado. Sin embargo pues lo sabremos hasta ese día. Si tienen la selección y genética como base, pero esperemos que lo expresen ese día”.
La ganadería fue fundada por la abuela de los actuales propietarios, María Cristina González Carvajal, al recibir lotes de vacas y toros tanto de Zotoluca, como de Piedras Negras, en 1922. Se casó con Daniel Muñoz García, quien llevó las riendas de la ganadería toda su vida, destaca Alejandro Muñoz. “Fue un ganadero muy sólido, combinando conocimiento y visión. Él cimentó la ganadería en la sangre tlaxcalteca de Saltillo, pero también se nutrió del Saltillo de San Mateo de la familia Llaguno. Más adelante, en sociedad con Pastejé, importó toros de Murube de España, en 1938, dándole así la identidad de sangres que conservamos hasta ahora”.
La siguiente generación que llevó la ganadería fueron Mariano Muñoz González, padre de los actuales, junto con sus hermanos Conchita y Daniel. Actualmente Zacatepec está en manos de la tercera generación: Mariano, Juan Pablo, Alejandro y Bernardo Muñoz Reynaud.
Ahora el hierro cuenta con el refresco con sangre española de Fermín Bohórquez, vía Rancho Seco. “Hemos tenido tardes importantes, especialmente con rejoneadores, en plazas de primera”.— Gaspar Silveira
